Las artes marciales, un estilo de vida

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“Mi meta es representar al Paraguay en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016”, comenta Christian González (17), quien practica kick boxing, krav maga, muay thai, jiu-jitsu y taekwondo. En el 2012 ganó más de veinte peleas. Afirma que las artes marciales, además de brindarle autocontrol y disciplina, le mantienen lejos de los vicios.

¿Cómo te iniciaste en las artes marciales?

Comencé a los 4 años, en la academia naciente de agua Artes Marciales TAS y hasta hoy en día sigo ahí. Mediante mi padrino, que prácticamente me mostró el camino y yo continué. Sin lugar a dudas, el mejor arte marcial es aquel que se evita.

¿En qué consisten estas cinco modalidades?

En el kick boxing se mezclan las técnicas de lucha de algunas artes marciales; tiene sus orígenes en el muay thai; en este último, uso más las rodillas y los codos. El jiu-jitsu consiste en atacar con lanzamientos y estrangulaciones; con el taekwondo mantengo distante a mi adversario a través de juegos de patadas. El krav maga incluye métodos de defensa contra uno o varios atacantes.

¿Imaginás tu rutina sin las artes marciales?

No, es un estilo de vida. Todo lo que soy se lo debo a este deporte; le dediqué toda mi niñez y parte de mi juventud. Simplemente, no me veo haciendo otra cosa. En esta actividad me ayudó bastante el apoyo incondicional de mis padres, que estuvieron a mi lado en los buenos y malos tiempos.

¿Recordás alguna experiencia en particular que haya marcado el rumbo de tu vida?

En el entrenamiento había una patada que no me salía, lo cual fue motivo de frustración, sacándome las ganas de entrenar, y el profesor me dijo: “Lo difícil se hace rápido; lo imposible, con un poco más de tiempo’’; esto me motivó a no darme por vencido y seguir luchando hasta lograr lo propuesto.

¿Cuáles son tus planes para el futuro?

Quiero ir por más; me gustaría abrir mi propia academia TAS para formar caracteres, personas íntegras que el día de mañana aporten cosas positivas a la sociedad. En especial, quisiera enseñar a los demás todo lo que aprendí de mis profesores acerca de las artes marciales.

Por Matías Orué (17 años)