Mujer ideal = sumisa y tonta

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Inteligente y decidida o sumisa y tonta, ¿cuáles de estas opciones serían defectos? Probablemente, las primeras dos. Es que en muchos casos, los “machitos” prefieren optar cómodamente por la chica más dócil y manejable que por aquella que tiene sus propios conceptos y es capaz de enfrentarlo sin miedo. Entonces, si sos una mujer que piensa, ponete nomás cómoda, porque los hombres están muy ocupados con otro tipo de señoritas.

“Mentira, son aburridas las chicas huecas”, dirá algún tipo en su defensa, quizá muchos otros lo acompañen, pero a la hora de actuar a las palabras se las lleva el viento. Aunque no hay que descartar la existencia de hombres que tienen el valor de conquistar a mujeres con más de dos dedos de frente.

La inteligencia en el campo de las relaciones amorosas, generalmente, pasa a ser un defecto. Los varones al parecer se sienten intimidados ante mujeres con esa característica y la dejan ir (ya que es muy “trabajosa”), por una “muñeca” que pueden encontrar a la vuelta de la esquina sin tanto esfuerzo. No importa si a la que cuesta más conquistar es inclusive bonita, pues su belleza queda en segundo plano, debido a su “desperfecto”.

“¿No salís con alguien?”, “¿ya casi tenés 20 años y todavía estás soltera?”, para colmo, las personas no pierden tiempo en reprochar con preguntas disfrazadas de sutileza. Los comentarios tampoco se hacen esperar: “Ella luego es muy ñembo hepy”, “seguro es demasiado argel”, “no hay tipo que le aguante”, y la lista sigue, pues el morbo corre a una velocidad que va a contramano del razonamiento.

Sería muy fácil resignarse para convertirse en otro clon de la población femenina y transformarse en la “mujer ideal” por el deseo de tener una pareja. Probablemente, la que consigas mientras uses ese disfraz te hará inmensamente infeliz. No vale la pena doblegarse y renunciar a la personalidad por culpa de la prisa. Dicen que lo bueno se hace esperar, a fin de cuentas, siempre hay un roto para un descosido.

Llegará un momento en el cual los machitos se darán cuenta de que la superficialidad es algo vacío e insípido, para entonces, la mujer inteligente pasará a ser la más deseada y, probablemente, cuando se percaten de aquello, será muy tarde; pues algún hombre con todas las letras se habrá avivado mientras los demás se ocupaban con otro tipo de señoritas.

Por Ayelén Díaz Chaparro (18 años)