La depresión en adolescentes es un trastorno que se caracteriza por tristeza, desánimo, baja autoestima persistente y falta de interés en actividades usuales. A veces se produce por varios motivos, como por ejemplo: malas notas en el colegio o facultad, separación de los padres, ruptura de una relación amorosa o de amistad.
Los adolescentes deprimidos que rehúyen el tratamiento van a mantener su secreto hasta que ya no puedan aguantar el dolor por más tiempo. Así que quienes están más cerca de ellos –amigos, familia, líderes de la Iglesia– deben responsabilizarse para ayudar a detectar la depresión. Pero los jóvenes deprimidos raras veces confían en adultos; frecuentemente se sienten avergonzados por aparentar “tan débiles” que no pueden hacerle frente a la tristeza.
Según algunos sicólogos, cuando hay jóvenes que carecen de afecto o se encuentran solos la mayor parte del tiempo, se produce en ellos un gran vacío que los lleva a sentirse poco queridos o hasta despreciados.
De esta etapa casi nadie se salva; durante ese periodo nos damos cuenta de quiénes son los verdaderos amigos, ya que ellos tienen que aguantar todos nuestros plagueos y darnos consejos para levantar el ánimo. Siempre hay una manera de superar esta fase; en primer lugar, debemos valorar lo que tenemos, reconocer nuestras virtudes y comprender que como jóvenes tenemos mucho por disfrutar; por lo tanto, basta de perder el tiempo estando decaídos, y aprovechemos la vida.
Por Carlos Gómez de la Fuente (17 años)