Por Mariela García (19 años)
No importa cuántos premios Óscar ganaron ni cuánta crítica buena o mala tuvieron, lo que cuenta es que algunas pelis dejaron sus marcas en el momento; por ello, valdría la pena verlas. Hace tiempo que ya salieron de las salas del cine; si tenés suerte, pasan por la tele, pero si te ponés las pilas, de seguro las encontrás en un DVD clubs.
Clásico de clásicos, El Padrino, la vida de un italiano pobre que siendo un niño emigra a los Estados Unidos y se convierte en el rey de la mafia en Nueva York. Es un filme que al menos una vez habrás visto.
También está La lista de Schindler, por ejemplo, otra manera de entender la Segunda Guerra Mundial sin tener que abrir el libro de historia. Puede que uno se conmueva al menos un chiqui al ver esta película del 93, que, por cierto, tuvo muchos reconocimientos. Por otra parte, aparece Edward, el joven manos de tijeras. Es cierto que es re-conocida y es imposible que alguien no la haya visto, pero siempre hay una excepción.
Y aquel señor de traje blanco mencionado hacia el principio es Forrest Gump. Tom Hanks interpreta a un hombre con un retraso mental y cuenta lo extraordinaria que fue su vida a pesar de ello. La frase “Tonto es el que hace tonterías” nos enseña a tener cuidado cada vez que pronunciamos esa palabra.
La capa negra, los anteojos oscuros y esos movimientos a cámara lenta son características de otro clásico pero más en la onda futurística. Matrix está hecho tal cual para los amantes de la ciencia ficción. Y hablando de amantes, no podía faltar Titanic, peli que ya fue vista un millón de veces, pero igual estira apreciarla nuevamente; por algo se actualizó y llegó hasta en 3D.
Y así… El sexto sentido, Entrevista con el vampiro y muchas otras están esperando que alguien las recuerde y las vea.