Desde pequeña siempre le gustó la peluquería y cuando terminó el colegio, decidió lanzarse a esta profesión: “Busqué cursos para estudiar y muy rápido comencé a trabajar en lo que me gusta”, resalta Macarena. Luego de participar en varios talleres, se desempeña en lo que considera su vocación y afirma que no recibió quejas de sus clientas: “Ellas están agradecidas por el trato que les brindo, de ninguna recibí reclamos”, expresa entusiasmada.
Cuenta que arrancó siendo manicurista y pedicurista, pero que luego comenzó a enfocarse en la depilación y aplicación de pestañas. Además, dedicó el poco tiempo que le sobraba a estudiar maquillaje: “Perfeccionándome en el maquillaje, sigo creciendo como estilista”.
Aspirando a ser muy pronto una profesional, deja recomendaciones para el cuidado del cabello, como los tratamientos de baños de crema y las cauterizaciones, un método que ayuda a regenerar el pelo que ha sufrido un daño severo. De esta manera se neutraliza la cabellera de los efectos dañinos del sol, también menciona el uso de las cremas para peinar y el protector solar en el momento de la exposición al sol, y aconseja el shock de keratina que está muy de moda.
Comenta que los peinados más pedidos de esta temporada calurosa son las trenzas, porque son muy cómodas para el calor, mientras que en los hombres no hay mucha variación de estilo, los cortes son normales, rebajados y desmechados.
Además de continuar con sus actividades, trata de enfocarse en otro de sus desafíos que es terminar su carrera de Kinesiología y Fisioterapia, que cursa actualmente en la Universidad Autónoma del Sur (Unasur). “Es una buena profesión, hace que te comuniques con la gente”, finaliza.
Por Antonio Mereles (18 años)
