Vocación al arte

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Serena y con disimulo, observa todo a su alrededor. De personalidad genuinamente detallista, congenia de mil maravillas con la creatividad. Hablamos de María José Alfaro, decoradora de interiores y solícita mamá.

Amoblar la primera residencia siempre resulta apasionante, y hace exactamente dos años María José Alfaro descubrió su sobrado talento para decorar los rincones de un hogar. Buscar el cuadro perfecto para la sala o encontrar el adecuado tono de las cortinas le fascinan. Pero, ¿cómo llegó a interesarse en esta actividad? Su anécdota es de lo más tierna y te la contamos. Antes que nada, advierte que su principal ocupación es ser mamá de Fernanda (5) y Valentina (2), y para ella no hay nada mejor que acompañar de cerca el crecimiento de sus niñas. Junto con su esposo, César Martínez, destina su vida a cuidarlas, educarlas y amarlas. La joven madre considera que la decoración de interiores es una labor soñada, pero no siempre se dedicó a la misma. Ingeniera en Marketing y Publicidad, estudió en la Universidad Americana, y, a lo largo de estos años trabajó para varias multinacionales. Nos comenta que no le fue nada mal, pero no se arrepiente ni por un segundo del camino que después tomó. Resulta que cuando nació su segunda hija, se sintió muy inspirada al montar la habitación de la bebé, y le quedó tan bien, que una amiga le pidió una mano con la renovación de su casa. “Al terminar, ella estaba encantada y me convenció de que tengo pasta para esto, y realmente, no pude negarlo. Me encanta y, si dependiese de mí, hasta a mi marido le pongo una flor encima”, relata entre risas. Así tomó la decisión de dar un nuevo rumbo a su vida; dejó su empleo y se abrazó plenamente a la decoración. Su nueva ocupación la llena de satisfacciones y admite que su cambio de paradigma le permitió algo fundamental: compartir más tiempo con su familia. “Este quehacer me gusta, me da un buen ingreso, y lo que más feliz me pone es que yo manejo mi tiempo, el que se lo dedico a mis hijas gran parte”, dice.

Su estilo

Para María José, en este oficio todo se trata más bien de saber interpretar los gustos del cliente. Si bien es cierto que cuenta con un estilo propio, resalta que le encanta el desafío de combinar sus preferencias con las de quien contrate sus servicios. Además, revela que su formación en el área se forjó de manera netamente empírica y que sus herramientas de actualización continua son internet, los libros y revistas de arte, además de las redes sociales, como Pinteres e Instagram. Los colores cálidos son sus favoritos, disfruta insertando algún mueble antiguo en un espacio moderno, y no puede evitar su inclinación hacia el hippie y boho chic. Sin embargo, muy a pesar de las tendencias actuales, se siente complacida desarrollando sus ideas, seguir su instinto y dar rienda suelta a la creatividad.

Sus metas son continuar conquistando el rubro, aprender más y, por qué no, proyectarse al exterior.