El Dr. César Gaona Tejada, del Centro Gerontológico Santa Ana y San Joaquín, explica de qué se trata el nuevo concepto de casa para adultos mayores.
–¿Qué aspectos tendremos en cuenta al elegir un hogar de adultos mayores?
–Los aspectos a tener en cuenta son: tener la seguridad de su atención personalizada y del staff de profesionales con los que cuenta la institución, los encargados del seguimiento y control de nuestros seres queridos a quienes con pesar llevamos para su nueva vida.
Que cuenten con cuidados de especialistas; por ejemplo, un nutricionista. fisioterapeuta, enfermería especializada, interconsultores como neurólogos, psiquiatras y sicólogos, etc.
–¿Qué debe tener la construcción?
–En el aspecto edilicio es fundamental que esté preparado para tal efecto y la seguridad con que cuenta la institución. Por ejemplo, circular fácilmente en silla de ruedas. Observar orden, limpieza, los baños estarán preparados para este tipo de residente. Tener a la vista si tiene un plan de seguridad y emergencia, un laboratorio y sistema de ambulancias para traslados de urgencia. La casa también contará con espacios de recreación y actividad física dirigida por profesionales en cada área, incluso terapia ocupacional.
–¿Cuál es el concepto nuevo de estas residencias?
–El concepto nuevo es que no sea un lugar donde “depositar” a nuestros seres queridos, que por razones de fuerza mayor llevamos a un centro gerontológico donde la misión sea la capitalización y experiencia de nuestros adultos mayores brindándoles atención de calidad y calidez. La visión de un enfoque integral donde se rescatan la dignidad y valores humanos, y sobre todo respeto, comprensión, apoyo y afecto a la persona mayor.
–¿Por qué resulta mejor que los adultos mayores estén con gente especializada?
–La atención al adulto mayor difiere de otro grupo de pacientes, por su edad, patologías previas y preventivas; no solo necesitan sus medicamentos, dieta, sino la compañía y cariño del grupo con los que comparte el hogar.
–¿Cómo saber si recibe la atención debida?
–Para saber si recibe las atenciones adecuadas, se hace una evaluación previa al ingreso por el geriatra, quien da un informe. Realiza un programa de seguimiento y un plan de actividad física si es posible, fisioterapia, terapia ocupacional, evaluación del nutricionista, quien proyecta el esquema nutricional para personas que estén desnutridas, con diabetes, sean hipertensas, dislipidémicas, obesas, etc.
También se realiza un control laboratorial según indicación del médico y por último el juicio que los familiares realizan según las condiciones en que ven a su ser querido.
–¿Qué rutinas se establecen para que la persona se movilice?
–Las actividades físicas, ocupacionales, entretenimientos se realizan en sala de lecturas, videos u otros juegos recreativos que se programan, según criterio del geriatra y la capacidad funcional de cada persona.
Temporal o permanente
Hay que considerar que un adulto mayor puede necesitar una alternativa de alojamiento, temporal o permanente, unas horas en el día o durante años. El interesado o sus familiares deben visitar la residencia e interiorizarse de la alimentación y atención que ofrezca. Otros factores que gravitan en su elección son la movilidad de la persona, si se maneja por sí sola o requiere asistencia, porque se encuentra imposibilitada de caminar o en cama. Además del aseo, el adulto puede necesitar atención psicológica, peluquería y lavandería.
Silvio Patiño, máster en gerontología, de la residencia privada de adultos mayores “Dra. Zulma Romero de Patiño”, apunta que el adulto mayor debe vivir hasta su último día en el seno familiar, pero se debe contemplar el caso en que los hijos no pueden tener a su madre, padre, abuelo o abuela, porque no tienen tiempo y tienen muchas ocupaciones laborales.
“Los familiares buscarán un hogar y considerarán el costo de la pensión, la calidad del servicio, el recurso humano que debe tener con paciencia, humanidad y profesionalismo. Gente capacitada en la atención del adulto mayor”, asegura.
Menciona que hay un criterio en las personas adultas mayores que no quieren internarse, porque creen que irán a un “depósito de ancianos”. “Y ahora ese pensamiento debe ser superado, insistimos en que el personal debe capacitarse, ya sea en la universidad o instituto superior de gerontología”, dice. “Nuestro hogar es humilde, pero acá reinan la amabilidad y la humanidad”, concluye.
La privacidad
El adulto mayor debe ser respetado en sus horarios, visitas y privacidad en sus comunicaciones y en su habitación.
