El linfedema se produce cuando la linfa no circula y se estanca en el brazo. Este hecho origina un aumento progresivo del perímetro de la extremidad e incrementa su peso hasta llegar a inutilizarlo. Además, puede provocar infecciones e, incluso, la aparición de tumores malignos.
La intervención para rehabilitar la circulación linfática en el brazo consiste en la extracción de tres o cuatro ganglios de la zona inguinal de la paciente y su reimplantación en la axila. Mediante microcirugía se unen una vena y una arteria. Los ganglios reimplantados tienen basculación propia y permiten restablecer la circulación linfática de manera que el líquido que se ha acumulado en el brazo de la paciente se reabsorbe y se recupera el uso normal de la extremidad.
Esta técnica pionera requiere importantes conocimientos en microcirugía y una gran habilidad para unir venas y arterias de solo un milímetro de diámetro. El equipo es liderado por el doctor Estrada.
Fuente: Europa Press
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