Diversión y confianza

Jugar, practicar y mantener la disciplina son parte de los logros del furor del zumba, que llega también a los chiquititos. Además de los beneficios físicos, las clases afianzan su autoestima, y hasta mejoran su coordinación y memoria. Hablamos con dos instructoras que comentan su experiencia.

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Zumba kids es una forma novedosa de moverse en verano y evitar el sedentarismo. Luego de un visto bueno del pediatra, los chicos pueden empezar.

Uno de los aspectos que más sorprende es lo que ocurre en su carácter.

“Mis alumnos llegan muy tímidos y con el transcurso de las clases, los propios padres se dan cuenta de los cambios positivos. Dicen por ejemplo, ‘mi hija sonríe; tiene energía; toma agua; es más responsable”, menciona la instructora Tatiana Maciel Bolaños, de “Tati Dance” (foto superior). Ella es especialista en Zumba Kids, cuyo estilo revolucionó la modalidad fitness, a nivel mundial.

La profesora Pamela García Cazal (foto inferior), empezó con los adultos en lo básico de zumba, y luego las madres que venían le pedían que hiciera también algo enfocado a los niños. Hoy participan varones y nenas, de 4 a 12 años. Al principio costó porque había que dividir las actividades según las edades y lograr que fueran algo atractivo para ellos. Bailan ritmos como merengue, hip hop, lo mismo que los grandes, pero con pasos indicados para niños. Tienen giros, movimientos coordinados de pies y manos, y mucha actitud para mover los brazos y la cabeza”.

Según dice “trabaja todo el cuerpo”.

La profesora Tatiana agrega que Zumba Kids y Zumba Kids Jr., son adaptaciones para los más pequeños, que incluyen coreografías originales, actividades de exploración lúdicas, creando una clase divertida. Incorporan elementos claves para el desarrollo infantil como respeto, trabajo en equipo, confianza, memoria, creatividad, coordinación y conciencia cultural.

Esta especialidad se realiza en sesiones de 45 a 50 minutos. “No solo es baile y ejercicio, es también disciplina”, insiste Maciel, cuyas clases son impartidas dos veces por semana, durante una hora.

La entrenadora Pamela señala que compartir con los chicos va más allá: se incluyen ejercicios alrededor de los conos, abdominales, y saltos con movimientos “payasitos. Una actividad múltiple, que asegura, a los chicos les encanta. El entusiasmo se incentiva cuando “cantamos la música, ellos pasan al frente y jugamos a que son los que dirigen, eso les gusta. Después de unos días los cambios son notables: termina su timidez, y tienen mucha coordinación”. Otro factor que observa es que aquellos que tienen sobrepeso cambian su aspecto, porque se mueven, se ejercitan y se divierten.

“Las mamás me comentan que modifican su conducta en la escuela, se concentran más”, refiere.

Moverse en vacaciones

Tatiana Maciel dice que actualmente tiene 30 pequeñas practicando zumba y que las experiencias han sido satisfactorias, según los propios padres testimonian. “Por sus características, estas clases son muy positivas por el hecho de hacer ejercicio y bailar con alegría, que desde luego hace bien a la salud, motiva y se dice chau al estrés”.

Como mensaje final insta a creer en sus pequeños y, sobre todo, apoyarlos. Bailar podría ser uno de los caminos para el desarrollo de sus capacidades.

Pamela señala por su parte que es importante comprender que las canciones que están de moda tendrán pasos adecuados para edades tempranas. Y la indumentaria será cómoda, short o ciclista, champión y remera de algodón.

Aprovechar el tiempo

El cuerpo que se mueve no engorda y tiene un corazón sano. Sea zumba o cualquier otra actividad gimnástica o deportiva es una buena alternativa.

Si el infante acude con buen ánimo y le gusta, mantendrá una armonía entre el cuerpo y la mente, forjando ideas que lo impulsen hacia sus metas.

Se debe aprovechar el tiempo libre para hacer nuevas amistades, pasear y también estar en forma.

Otros complementos para estos días de ocio son desde luego la buena lectura, las películas, los juegos de mesa y las manualidades. El arte es buena compañía y acerca lo más sublime a la cotidianeidad. Ejecutar la guitarra, pintar y dibujar, todo contribuye a elevar la formación de los chicos y les mantiene ocupados.

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