El ácido úrico

La gota afecta a la articulación del dedo gordo del pie. Produce dolores intensos, inflamación e hipersensibilidad. La fisioterapia propone el alivio con varias técnicas.

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La mayor parte del ácido úrico se disuelve en la sangre y viaja a los riñones, luego se elimina a través de la orina. Pero si esto no se realiza puede aparecer la gota. Si el cuerpo produce demasiado ácido úrico o no elimina lo suficiente, la persona puede padecer sus consecuencias.

La Lic. Lariza González Hrisuk, especialista en fisioterapia y kinesiología, afirma que “la gota es una enfermedad reumática, que afecta a la articulación del primer metatarso (articulación del dedo gordo del pie), aunque puede afectar a otras articulaciones del cuerpo. Se caracteriza por causar dolores intensos, inflamación e hipersensibilidad de la zona afectada”.

“Algunos alimentos aumentan el ácido úrico en el cuerpo, y pueden desencadenar episodios de gota: hígado, salmón, sardinas, carnes rojas y el licor, en especial el whisky”.

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Se la puede dividir en cuatro fases, “la primera es la elevación del ácido úrico sin síntomas, la segunda es la gota aguda, que es la forma de comienzo de la mayoría de los casos, es de aparición brusca, a menudo durante la noche, de intenso dolor e inflamación, en una única articulación generalmente del pie (dedo gordo, empeine, tobillo), y con menor frecuencia en la rodilla. Esta fase puede durar entre tres y siete días”.

“La fase tres es denominada fase entre ataques, pues hay casos en que los episodios se repiten con el tiempo. La cuarta es la llamada gota crónica o tofácea, que se produce después de años de ataques agudos y se caracteriza por la presencia de tofos que son depósitos de ácido úrico, visibles en orejas, codos, dedos, tendones, pudiendo afectar a varias articulaciones a la vez. Los ataques duran más tiempo y deforman las articulares”, enfatiza.

Tratamiento

Refiere la especialista González que “las altas dosis de antiinflamatorios no esteroides (aines) y las inyecciones de corticoides en las articulaciones afectadas son los tratamientos médicos más comunes”.

“El tratamiento mediante fisioterapia es muy importante, ya que controla los síntomas de la inflamación y el dolor mediante agentes físicos. En un período agudo se aplica crioterapia, es decir, la terapia con frío. Lo ideal será iniciar el tratamiento pasado el período agudo de la enfermedad, con ultrasonidos, electroterapia, láser terapéutico si hay tofos abiertos y masajes alrededor de las heridas para mejorar la circulación”.

Afirma que “es fundamental además trabajar la movilidad articular para evitar la pérdida del rango articular de movimiento, mediante ejercicios de educación y corrección postural”.

También “el uso de ortesis o apoyo con dispositivo para evitar desviaciones posturales en las articulaciones”.

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