El frío y el dolor de huesos

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El paso de los años es irremediable, y con la edad aparecen algunas enfermedades degenerativas, como la artrosis, que puede provocar un empeoramiento de la calidad de vida.

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La artrosis es un proceso degenerativo de desgaste del cartílago que afecta sobre todo a las articulaciones que soportan más peso, como las caderas y las rodillas. Las articulaciones se desgastan durante los años.

La persona puede levantarse dolorida o con un poco de rigidez, por lo que le cuesta iniciar la marcha. Esa rigidez desaparece en poco tiempo y la persona que padece la enfermedad ya puede moverse.

La mayoría de las personas mayores de 70 años presenta síntomas de artrosis en por lo menos alguna articulación, siendo el dolor y la alteración de la movilidad los síntomas principales. El objetivo del tratamiento contra la artrosis es mejorar la movilidad de las articulaciones y disminuir el dolor.

Artritis y osteoporosis

La artritis en una enfermedad no vinculada con la edad ya que puede aparecer durante la juventud. Es un proceso inflamatorio que generalmente cursa en brotes y puede afectar a varias articulaciones a la vez. Hay distintos tipos de artritis. La más común es la reumatoidea, que produce decaimiento, cansancio y pérdida de peso.

La osteoporosis es una pérdida mineral en el tejido óseo. Esto genera la fragilidad del hueso, produciéndose con facilidad fracturas, como son: fracturas vertebrales, fracturas de muñecas y de cadera por caídas.

Tanto en la artrosis, en la artritis como en la osteoporosis, nos encontramos generalmente con: rigidez, dolor, incapacidad para realizar actividades cotidianas (como el peinarse, asearse o tomar una sartén).

Todo esto se incrementa en las estaciones de otoño o invierno, en las que son habituales los cambios de temperatura, el viento, el frío y las lluvias. Son circunstancias adversas para el buen funcionamiento de nuestra estructura.

El periostio, que es una membrana que cubre al hueso en toda su extensión, tiene una gran concentración de receptores al dolor, es decir, es muy sensible.

Por eso, un golpe o fractura genera tanto dolor. Además, en el periostio habría barorreceptores, capaces de captar los cambios en la presión atmosférica producto de las variaciones climáticas o de temperatura, los que serían responsables de que algunas personas tengan dicha sintomatología.