¿Está usted destruyendo su concentración diaria?

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Cuando está tratando de realizar una tarea que requiere su completa atención en la casa o en el trabajo, no puede estar revisando al mismo tiempo y a cada instante la bandeja de entrada con múltiples mensajes en sus dos celulares, o preguntarse si tendrá tiempo suficiente para recoger a sus niños del colegio y hacer compras en el supermercado. Y si, para colmo, su cerebro se encuentra obnubilado por haber dormido muy poco la noche anterior, no sería sorprendente que le sea muy difícil la concentración.

Para ayudar en este tema, los expertos en el comportamiento humano han estudiado la importancia de identificar primero cuál es el factor que le está distrayendo. Por eso, citaré algunos ejemplos de los más grandes asesinos de la concentración, como el tratar de realizar múltiples actividades al mismo tiempo, el aburrimiento, la fatiga y la preocupación.

Las personas que realizan varias tareas al mismo tiempo, a menudo creen ser capaces de realizar más cosas de esta manera, pero la mayoría de las veces toma menos tiempo terminarlas si se realiza una sola tarea a la vez. Es importante ser selectivo cuando se realiza múltiples tareas a la vez... Por ejemplo, es posible doblar las ropas que fueron planchadas y hablar por teléfono al mismo tiempo, pero no es recomendable cuando está trabajando en algo difícil y complicado.

Si la tarea que se realiza es poco deseable y aburrida, puede entorpecer la habilidad de enfocar y volverlo a uno más vulnerable a la distracción. Cuando una persona está aburrida, cualquier cosa puede volverse más atractiva que la actividad desarrollada en el presente. Quizás en esos casos sería interesante premiarse con un pequeño descanso tan pronto como uno termina esa tarea, y acompañarlo de algunos pequeños gustos como una buena taza de café o chocolate caliente, tan propicio en estos días de frío.

La preocupación se convierte en una distracción mental cuando, por ejemplo, el dinero no alcanza y trata de recordar si tomó o no sus medicamentos en la mañana, o al mismo tiempo vuelve a rebobinar los detalles de esa conversación desagradable que la pasada noche tuvo con su esposo. En esos casos, es difícil tranquilizarse y estar en foco en esa tarea complicada que tiene a mano. Esos tipos de distracciones tienen mucho poder en nuestras mentes. Una manera de dejarla pasar lo más rápidamente posible es escribiéndolos inmediatamente y luego preparar una lista de las tareas a realizar. Si se encuentra estresada debido a ciertos problemas, hágase de tiempo para conversar con una persona de confianza, capaz de escucharla activamente y de darle su apoyo. Eso puede ayudarle a drenar algunas de esas tensiones contenidas en su cabeza. La meditación también puede ser útil en estos casos. Mediante este método puede reenfocar su atención de nuevo y colocarlo donde quiera.

Es notorio también que actualmente los mayores interruptores de la atención son los medios electrónicos, metidos intrusamente de manera constante en nuestras vidas. Es por eso importante asignarse un tiempo personal sin interrupciones de correos electrónicos o teléfonos celulares, y no dejar que la tecnología controle nuestras vidas.

Muchos estudios han demostrado que la pérdida de horas de sueño impide la atención, dificulta la memoria reciente y también es capaz de afectar otras funciones mentales. En otras palabras, podemos decir que nuestra atención se hace pedazos cuando se nos priva del sueño. La necesidad de sueño varía de individuo a individuo, pero la mayoría de los adultos necesitamos de 7 a 9 horas de sueño. 7 horas de sueño ya puede mejorar extraordinariamente nuestra capacidad de enfocar una tarea específica durante el día. Desde luego, es importante decidir a qué hora del día se siente uno más alerta, para asignar esa hora a las actividades que requieran una mayor atención.

Por último, si su problema de concentración está afectando seriamente su capacidad de funcionar tanto en el trabajo como en la casa, o si usted nota al mismo tiempo algún síntoma físico, como el subir mucho de peso o un marcado insomnio, consulte con su médico.

Una pobre concentración puede ser debido a condiciones como el trastorno del déficit de la atención, la apnea del sueño, la depresión, anemia o una enfermedad de la glándula tiroidea. También ciertos medicamentos usados para el tratamiento de la depresión, la ansiedad, la epilepsia o las infecciones pueden causar dificultades en la concentración como un efecto secundario de los mismos; lo cual debe ser identificado y corregido apropiadamente.

* Médico especialista diplomado del Consejo Americano de Psiquiatría y Neurología.