La ansiedad es una emoción humana universal que ha servido como una función biológica desde los comienzos de la existencia del hombre y ha contribuido a la adaptación biológica. Como señal de peligro inmediato, la ansiedad en forma de miedo ha facilitado a nuestros ancestros escapar de las fauces de feroces predadores y buscar refugio en caso de rayos o truenos en las tormentas. Más de 100 años atrás, Darwin publicó un libro titulado: “The Expresion of Emotions in Men and Animals”, en el cual sugería que la expresión de la emoción es una característica innata de la especie humana y que forma parte de nuestra herencia biológica. A través de la evolución humana, la ansiedad también ha servido como una fuerza capaz de proveer cohesión social. De esta manera, la ansiedad ha promovido y reforzado la práctica de vivir en comunidad y ha motivado a los miembros de la tribu a realizar contribuciones para el bienestar del grupo.
En la vida moderna, muchas de las amenazas que se cernían sobre nuestros antepasados ya han sido superadas, pero en su lugar emergieron una nueva serie de miedos, tal vez de una manera más insidiosa que en el pasado, pero que actualmente hace que el ser humano se preocupe de otras cosas como la seguridad de sus hijos, de su futuro, del dinero y factores relacionados a su trabajo. La prevalencia de estos “demonios” actuales del hombre es evidenciada por la cantidad inmensa de personas en el mundo que sufren de síntomas de ansiedad como el miedo, las preocupaciones desproporcionadas o irracionales, que pueden llegar a constituir trastornos clínicos específicos que requieren un tratamiento profesional.
Muchos factores han contribuido a la prevalencia de la ansiedad en nuestro mundo actual. Puedo citar los cambios en la estructura de la unidad familiar, el aumento de las expectativas de la calidad de nuestras relaciones interpersonales, el aumento de la movilidad geográfica que ocasiona dificultad de mantener las relaciones importantes. No es lo mismo la relación virtual del presente que la relación de rostro a rostro del pasado. La incertidumbre económica es también un factor importante, así como la pérdida considerable de la fe religiosa de nuestro tiempo. El mismo aumento de la agresividad humana, expresadas en violencias como el terrorismo, es capaz de producir profunda ansiedad.
El manejo de pacientes con ansiedad requiere, antes que nada, distinguir la diferencia entre una emoción humana universal y la ansiedad patológica. La ansiedad normal se parece mucho al miedo. La mayor diferencia es que el miedo, muchas veces, es una respuesta racional a una amenaza externa inmediata y, por otro lado, la ansiedad generalmente no tiene una causa claramente discernible. Casi todos experimentamos ansiedades ocasionales en respuesta a hechos de la vida diaria. En muchos casos, es una respuesta a una situación estresante para muchos, como presentarse a un examen, hablar en público o asistir a una entrevista para un trabajo. Este tipo de ansiedades es generalmente pasajera y de poca intensidad. Raramente produce un trastorno de la capacidad de la función diaria.
La ansiedad a menudo ocurre como síntoma en una variedad de condiciones médicas y psiquiátricas, presentándose como tensión, preocupación y miedos irracionales. Cuando la ansiedad se vuelve un síntoma, ya no sirve para un propósito de adaptación. Puede ser parte de varios trastornos médicos cardiovasculares, respiratorios, neurológicos, metabólicos, endocrinos o neoplásicos. El 10-40% de pacientes que se presentan con ansiedad en una consulta médica sufren condiciones médicas diagnosticables, y la ansiedad producida por drogas es un capítulo especial, que puede suceder de dos formas: a) directo efecto de la droga, y b) una sensibilidad especial o síndrome de abstinencia de las drogas.
En el presente, los especialistas médicos dedicados al tratamiento de la ansiedad, podemos realizar el diagnóstico correcto si la ansiedad se debe a una condición médica, psiquiátrica o es debido al uso de drogas, y poseemos una gran variedad de medicamentos y métodos psicoterapéuticos para el tratamiento y ayuda de nuestros pacientes. La efectividad del tratamiento adecuado de los trastornos de la ansiedad es del 75-90%.
* Médico especialista diplomado del Consejo Americano de Psiquiatría y Neurología
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