La cirugía robótica

El doctor Fernando Abarzua, Ph.D, especializado en Japón y Estados Unidos en cirugía robótica, nos habla de los alcances de esta tecnología que necesita nuestro país para estar al día y lograr mejores pronósticos en numerosas patologías.

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Conversamos con el doctor Fernando Abarzua (*) sobre su formación y la necesidad de implementar la tecnología robótica en las cirugías de nuestro país, en urología y ginecología, entre otras.

–¿Qué es la medicina robótica aplicada a la urología? 

–La cirugía robótica o propiamente definida como cirugía laparoscópica, asistida por un robot, aparece en el mundo médico en el año 2002, siendo la urología una de las especialidades más favorecidas. Actualmente la utilización del robot Da-Vinci, de tecnología americana, abarca varias especialidades quirúrgicas tales como cirugía general, cirugía bariátrica, ginecología, otorrinolaringología y cardiocirugía.

En el área urológica se emplea en forma corriente en el tratamiento del cáncer de próstata localizado, tumores renales y para patologías benignas, tales como las estrecheces de la pelvis renal uréter. En los Estados Unidos aproximadamente el 90% de los cánceres de próstata que requieren cirugía se tratan con el uso de un robot.

–¿Cómo ayudaría a los pacientes paraguayos contar con la tecnología actualizada? 

–En América Latina el número de unidades robóticas ha aumentado, liderando Brasil, seguido por la Argentina y Chile en números. También esta tecnología se encuentra presente en Uruguay, Ecuador, Colombia y Venezuela.

A mi cargo esta la única unidad presente en el Hospital Británico de Montevideo en donde me desempeño como director de programa e instructor en cirugía robótica.

El hecho de poder contar con esta tecnología en nuestro país resultaría en un beneficio incalculable para los pacientes paraguayos al tener acceso a tecnología de punta y que hoy por hoy se considera el estándar, en la mayoría de los países.

La rápida recuperación, el menor dolor, el menor tiempo de internación, el retorno precoz al trabajo, el control del cáncer y la parte funcional. Esto último por ejemplo, si se extirpa la próstata, la pérdida de orina incluso después de las cirugías es menor, son situaciones incomparables a través del uso de esta tecnología.

–¿Cuáles son las instituciones que deberían contar con esta tecnología? 

–El primer punto crucial en el momento de decidir la instalación y utilización de un sistema robótico Da-Vinci es establecer un programa de cirugía robótica, que debe estar compuesta como mínimo por tres ramas quirúrgicas: urología, cirugía general y ginecología. Además, estamos dos cirujanos robóticos en Paraguay en el área de urología, quien les habla, y en cirugía general el doctor José Heisecke, médico paraguayo que volvió de Estados Unidos y es instructor de cirugía robótica.

Nuestra realidad

El doctor Abarzua responde. 

–¿Qué tipos de cirugías realiza en nuestro medio? 

–Mi práctica en el Paraguay abarca la urología general, pero mis áreas de interés son la oncología, la cirugía mínimamente invasiva, aplicada a la patología benigna de la próstata. Además el manejo de las piedras en la vía urinaria con el uso del holmium láser y la laparoscopía, en su forma pura, y asistida por la mano, para el manejo del cáncer y patologías benignas del tracto urinario. 

La laparoscopía asistida por la mano, una variante de la cirugía laparoscópica con un dispositivo especial, se constituyó en el método de elección en nuestro programa de ablación renal en el donante, en el Hospital de Clínicas. Allí tengo el orgullo de haberla introducido a mi retorno al país en el 2014, y he tenido la suerte de difundir a varios colegas del medio, quienes la han adoptado con gran facilidad. 

La cirugía robótica la sigo practicando fuera de nuestro país, específicamente en el Uruguay, en donde viajo en forma periódica para operar y enseñar esta técnica a los colegas uruguayos urólogos del Hospital Británico. 

–¿Qué dificultades debemos vencer?

–A mi parecer lo que actualmente podemos encontrar y ofrecer en Paraguay en términos de urología moderna es comparable a lo que podríamos encontrar en países desarrollados, con la única excepción de la falta de un sistema de cirugía robótica Da-Vinci.

–De aquellos años en que estudiaba en Japón, ¿qué novedades puede comentar sobre su especialidad? 

–Durante mi estadía de 10 años en el Japón tuve la oportunidad de iniciarme en el área de la investigación básica, que dio como resultado el descubrimiento de un producto terapéutico-genético, que se utiliza en humanos, en un estudio clínico en fase 2 para el tratamiento del cáncer de próstata, localizado y metastásico. Al Japón le debo la oportunidad de iniciarme en el mundo de la cirugía mínimamente invasiva y laparoscópica urológica.

(*) Docente de la UNA y director del Programa robótico en el Hospital Británico de Montevideo.

mirtha@abc.com.py

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