La esquizofrenia

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La esquizofrenia es un trastorno cerebral. Las personas que padecen pueden tener alucinaciones, como escuchar voces, ver cosas que no existen o creer que otros controlan sus mentes.

El increíble mundo paralelo que viven las personas que sufren esquizofrenia las coloca en una difícil situación. El Dr. Rodrigo Córdoba, psiquiatra colombiano –presidente de la Asociación Psiquiátrica de América Latina–, visitó nuestro país y aprovechamos para consultarle sobre la esquizofrenia: “La salud mental no es la ausencia de enfermedad, sino es la capacidad de un sujeto de adaptarse a una serie de cambios de manera permanente, ya sea en situaciones de dolor, sufrimiento o alegría”.

“La esquizofrenia significa mente dividida. La padecen personas que tienen dificultades para leer el entorno porque dan como hecho lo que se les ocurre y no son capaces de contrastar con la realidad externa. Esta patología se acompaña de alucinaciones y delirios, el individuo termina aislándose del área social”, indicó.

Señaló que “las personas con esquizofrenia dan ciertas manifestaciones, como cambio en las actividades diarias, terminan aislándose del mundo, pierden la capacidad de disfrutar de las cosas, crean un mundo propio, tienen alucinaciones visuales y auditivas, poseen lenguajes y conductas desorganizadas. En ocasiones, cuando se trata de un estado grave pueden llegar a manifestar conductas violentas”.

Las escalas

Según el Dr. Rodrigo Córdoba, existen escalas que miden la severidad de la patología, a través de las cuales se cuantifica la gravedad y se realiza el tratamiento adecuado. Antes, durante mucho tiempo, se marginaban a los pacientes en hospitales psiquiátricos, sin embargo, en la actualidad con los tratamientos novedosos, se trata que tengan un funcionamiento igual que otras personas”, apuntó.

Para ello “es importante el seguimiento de los síntomas gracias al control del profesional, que se basa en una visión y atención integral, es decir, intervenciones terapéuticas con el individuo a fin de generarle metas, así también intervenciones de la familia”.

“Para ayudar al paciente es importante que la familia reconozca la existencia de esta enfermedad, ponerlo en manos de un profesional, y favorecer el proceso en el manejo farmacológico”, recomendó.

También señaló que “los tratamiento ayudan a que la persona sea consciente de que posee esta enfermedad y sea responsable con el tratamiento. Los medicamentos que se usan no tienen riesgos adictivos. En la actualidad se cree que la mayor adherencia del mantenimiento farmacológico ayuda a evitar nuevas crisis”, informó.