La leche materna y las infecciones respiratorias

La leche materna es un excelente escudo protector contra las enfermedades respiratorias, por lo que se aconseja su consumo al menos durante los primeros seis meses de vida del bebé. La lactancia es una práctica ideal como medida preventiva contra infecciones, en especial en esta temporada.

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La doctora Patricia Rolón Castillo, especialista en pediatría clínica y cuidados del recién nacido, señala que las infecciones respiratorias son la primeras causas de morbimortalidad en el bebé, en nuestro medio, por lo que la llegada del invierno implica también la presencia de virus, que suelen ser epidémicos. 

“Las enfermedades respiratorias son las más comunes y entre ellas, la más frecuente es el resfrío. No es el frío el que directamente enferme, sino porque los mecanismos de defensa de la nariz y la boca están más vulnerables, por lo que es más fácil que un virus tenga la oportunidad de colonizar en el cuerpo. Además, en invierno solemos estar en espacios cerrados y poco ventilados, lo que genera una mayor circulación de virus”, resalta la profesional. 

En tanto, el doctor Juan Jara Rodríguez, neumólogo, informa que los problemas respiratorios han adquirido importancia en los primeros meses de vida. De acuerdo a investigaciones científicas se ha demostrado que si estos se intervienen de una manera rápida y eficaz se evitan complicaciones y se logra una disminución en la morbimortalidad del recién nacido.

“Si las madres no alimentan a sus bebés con seno materno por lo menos durante los primeros cuatro meses de vida, sus hijos estarán más propensos a adquirir infecciones respiratorias virales, ya que a través de la leche materna se transmite al recién nacido las defensas necesarias contra las infecciones”, añade.

Por su parte, la doctora Rolón apunta que una forma esencial de prevención consiste en estimular la lactancia, ya que está demostrado que esta protege al bebé de las infecciones respiratorias y ayuda al correcto desarrollo del sistema inmunológico, que otorga protección a largo plazo. Además reduce el riesgo de otitis media, una complicación muy frecuente de los resfríos, reduce significativamente el riesgo de hospitalización ante una neumonía y hace que los resfríos sean más leves y cortos.

“Se aconseja además mantener al niño bien hidratado, ofrecerle líquido de forma frecuente cuando la edad lo permita, alimentarlo de forma correcta y que tenga las vacunas al día, incluida la de la influenza, que se administra sin costo en nuestro país”, sostiene.

El doctor Jara comenta que las infecciones respiratorias en los lactantes también son causadas por bacterias, neumococos, estafilococos, estreptococos, causantes de enfermedades respiratorias, como amigdalitis, bronconeumonías, neumonías y sinusitis. 

El neumólogo subraya algunas formas de evitar la presencia de enfermedades respiratorias, por ejemplo: lactancia exclusiva en los primeros seis meses de vida, no fumar en el interior de la casa, evitar los cambios bruscos de temperatura, mantener al bebé siempre abrigado, y cuando el clima lo amerite ventilar las habitaciones, en especial donde duermen los bebés y niños.

Signos de alarma

Otras formas de prevención, de acuerdo a lo que expresa la doctora Rolón, se basan en evitar aglomeraciones, ya sea llevando al bebé al shopping, cine u otros espacios públicos que actúan como sitio ideal de cultivo y facilitan la propagación de los virus.

Agrega la profesional que también contribuye a la prevención el lavado frecuente de manos, tanto de los padres como del hijo, y en caso de que sea factible solicitar a las personas que están enfermas que no visiten hogares donde hay bebés o niños pequeños, de manera a evitar el contagio. 

“También es fundamental que los establecimientos traten de educar a mamás y papás para que en lo posible no lleven a sus hijos enfermos al lugar, así también es esencial que adquieran algunas medidas de higiene, como la limpieza frecuente de juguetes y tratar de evitar el uso de aquellos de difícil limpieza o que acumulan fácilmente virus y bacterias, como los peluches por ejemplo”, acota.

Por último, señala la doctora, “en ambientes fríos o con poca calefacción se recomienda inclusive el uso de gorras en bebés y niños a fin de mantener la temperatura corporal, en contraparte, los padres tendrán que evitar el abrigo excesivo y el uso de frazadas que puedan sofocar al bebé; recuerde que todo debe estar en la medida justa”.

La pediatra insiste que nunca se deberá suministrar medicamentos sin receta médica y si el niño presenta síntomas respiratorios, como: fiebre, dificultad al respirar, secreción nasal, tos o no quiere jugar, se deberá llevarlo a consultar de inmediato.

Consultar con el médico

El doctor Jara subraya que cualquier signo de alarma debe llamar la atención de los padres de modo a acudir oportunamente a la consulta con el médico. Entre las señales de alarma se encuentran: respiración acelerada, somnolencia o insomnio, temperatura mayor a 38º C, silvido respiratorio, rechazo a los líquidos y alimentos, así como al pecho materno. También se podrá presentar coloración azulada, en especial alrededor de la boca.

darzamendia@abc.com.py

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