La Real Academia de la Lengua define la dispepsia como “la digestión laboriosa e imperfecta de carácter crónico”. Esta definición se basa en que etimológicamente el término dispepsia proviene de las palabras griegas “dys” (malo o difícil) y “pepto” (digerir). Por lo tanto, su significado estricto sería “mala digestión.” La dispepsia identifica a una serie de dolores y molestias en la zona abdominal similares a la indigestión, explicó el Dr. Osvaldo Laterza, gastroenterólogo. Puede producirse de forma ocasional y aislada, pero en ocasiones se prolonga en el tiempo, y con una distribución similar entre hombres y mujeres.
Los síntomas pueden ser muy variados y adoptar diversas formas clínicas. Lo más característico de la dispepsia es el dolor o molestia en la parte alta del abdomen o por detrás del esternón. Es una sensación dolorosa que puede empezar por la mañana, cuando la persona se levanta, y que en ocasiones no se alivia con nada. Hay también sensación de plenitud, de hinchazón abdominal después de las comidas y que además se acentúa con las comidas grasas. Con frecuencia los dispépticos presentan ardor de estómago, pirosis, y no es infrecuente que tengan sensación nauseosa matutina, a veces con vómitos que no producen alivio. Muchos sufren pérdida de apetito.
No todos los dispépticos tienen los mismos síntomas. En unos predomina el dolor nocturno que se calma con la ingesta de alimentos, lo que asemeja a la úlcera gástrica. En otros son más acusados la sensación de hinchazón, los eructos y los movimientos deglutorios frecuentes, como si se tratase de una aerofagia. Otro grupo presenta molestias retroesternales, los ardores, la sensación de tener un nudo detrás del esternón, una sintomatología muy similar a la del reflujo gastroesofágico.
Los tipos de dispepsia
En la actualidad, y de acuerdo con los criterios establecidos en el congreso de gastroenterología de 1999 celebrado en Roma, la dispepsia se define como cualquier dolor o molestia localizada en la parte superior y central del abdomen. Se ha establecido una clasificación de dos tipos -orgánica o funcional- en relación a su origen.
En la orgánica también llamada dispepsia ulcerosa hay una causa clara, identificada, que puede producir los síntomas: como ser una gastritis, una úlcera gástrica o duodenal, reflujo gastroesofágico, la toma de medicamentos irritantes como los antiinflamatorios (AINES) o la aspirina, etc.
En la funcional también llamada dispepsia no ulcerosa no hay ninguna enfermedad orgánica que justifique la sintomatología y todo es normal, de acuerdo a los exámenes practicados al paciente, pero los síntomas que presenta son similares a los observados en aquellos con causa orgánica. En la mayoría de estos casos existe un factor emocional o psíquico que causa los síntomas: a esto se llama somatización. Es así que ciertos profesionales catalogan de “dispépticos” a aquellos pacientes en los que no encuentran una explicación razonable de sus molestias o, más especialmente, cuando les atribuyen un origen psicológico.
Su tratamiento
Establecido el diagnóstico, surge la dificultad de fijar un tratamiento para una afección de la que se desconocen las causas. Hay que aclarar que muchos pacientes no precisan ningún tratamiento farmacológico y que no hay una terapia específica para esta dolencia. Esta realidad no es asumida por muchos dispépticos que piensan que “tiene que haber algo”. Una completa y detallada explicación del origen de las molestias y el buen pronóstico de la enfermedad por el médico es una buena terapia. En ocasiones el tratamiento puede ser desalentador. A pesar de todas las medidas adoptadas y de los fármacos suministrados, el alivio puede ser escaso.