La pesadilla del insomnio

Este artículo tiene 10 años de antigüedad
Imagen sin descripción

El insomnio es la dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido durante la noche o despertarse demasiado temprano en la mañana. Los episodios de insomnio pueden aparecer o desaparecer o ser duraderos. La calidad del sueño es tan importante como la cantidad de este que usted tenga.

Las causas son los hábitos de sueño que aprendimos de niños que pueden afectar nuestros comportamientos de sueño como adultos. Los malos hábitos o el estilo de vida que pueden producir insomnio o empeorarlo son: acostarse a una hora diferente cada noche, hacer siestas diurnas, baja calidad de ambiente para dormir, como demasiada luz o demasiado ruido. Además pasar mucho tiempo en la cama mientras se está despierto, trabajar turnos al caer la tarde o de noche, no hacer suficiente ejercicio; ver televisión, utilizar la computadora o un dispositivo telefónico en la cama. El uso de algunos medicamentos y fármacos puede también afectar el sueño, como alcohol u otras drogas, tabaquismo excesivo, consumo abusivo de cafeína durante el día o tomarla al final de la tarde, acostumbrarse al uso de ciertos tipos de medicamentos para dormir. Algunos utilizados para el resfriado y píldoras para adelgazar, y hasta las hierbas, o suplementos recetados, de venta libre.

Las cuestiones de salud mental, social y física pueden afectar los patrones de sueño y ellos son: trastorno bipolar, glándula tiroides hiperactiva, levantarse en la noche para ir al baño, sentimientos de tristeza o de depresión (con frecuencia el insomnio es el síntoma que hace que las personas con depresión busquen ayuda médica).

Sucede también por dolor o malestar físico, estrés y ansiedad, ya sea de corta o de larga duración. Para algunas personas el estrés causado por el insomnio dificulta incluso más su conciliación.

Los patrones de sueño con la edad tienden a cambiar. El envejecimiento hace tener más dificultades para conciliar el sueño, según algunos adultos mayores que se despiertan con más frecuencia.

Las quejas o síntomas más comunes incluyen dificultad para quedarse dormido en la mayoría de las noches, sentirse cansado o quedarse dormido durante el día, no sentirse renovado al despertar, lo que sucede varias veces.

Las personas que sufren insomnio algunas veces están pensando en forma vehemente en dormir lo suficiente. Pero cuanto más tratan de dormir, más frustrados y desilusionados se sienten y conciliar el sueño se vuelve más difícil.

La falta de sueño sosegado puede llevarlo a que esté cansado y desconcentrado, de manera que es difícil realizar las actividades diarias. Lo pueden poner en riesgo de accidentes automovilísticos. Si usted está conduciendo y siente sueño, deténgase a un costado de la carretera y tome un descanso.

Tratamiento

No dormir ocho horas cada noche no significa que usted está poniendo su salud en riesgo. Los seres humanos tienen diferentes necesidades de sueño. Para unos es suficiente seis horas de sueño en la noche, mientras que otros solo se sienten bien si duermen entre 10 y 11 horas.

El tratamiento con frecuencia se inicia con una revisión de los fármacos y de cualquier afección que cause o empeore su insomnio, tales como agrandamiento de la glándula de la próstata, lo que provoca que los hombres se despierten en la noche. Dolor o molestia por la artritis o trastornos neurológicos.

Usted debe pensar acerca de cualquier hábito del sueño o del estilo de vida que pueda afectar su sueño, a lo cual se le denomina higiene del sueño. Hacer algunos cambios en sus hábitos puede mejorar o solucionar su problema de insomnio.

El uso de medicamentos recetados por un médico puede servir, pero existen riesgos.