En agosto de 1994, a la edad de 83 años se le había diagnosticado esta enfermedad incurable hasta ahora, y caracterizada por destruir las células nerviosas del cerebro que finalmente lleva a la muerte. De acuerdo a un artículo publicado recientemente por el Daily Telegraph de Inglaterra, la hija de Margaret Thatcher llamada Carol, había revelado por primera vez que su madre también padecía de demencia desde el año 2005. Decía Carol a un periodista del Daily Telegraph que le preguntaba si su madre seguía leyendo mucho –“mamá ya no lee prácticamente debido a su pérdida de memoria”–. “No tiene sentido, puesto que no puede recordar el comienzo de la oración cuando llega al final de la misma”. Ronald Reagan ha sido uno de los presidentes más exitosos de los Estados Unidos en el siglo XX y Margaret Thatcher es la primera y única mujer hasta ahora nombrada como primer ministro de Inglaterra. Según versiones, ella ha tenido múltiples pequeños infartos del cerebro que fueron deteriorando su salud gradualmente. Es posible que haya padecido de una demencia vascular que es también la forma más frecuente de demencia después de la enfermedad de Alzheimer. Falleció hace solo unos días, el 8 de abril de 2013, a la edad de 87 años.
Casi el 50% de las demencias se deben a la enfermedad de Alzheimer y el 20% son de origen vascular.
Este problema de la salud humana está emergiendo como uno de los mayores desafíos, no solo para la profesión médica sino para toda la sociedad. La demencia no es una enfermedad única sino un síndrome no específico que puede afectar la memoria, la atención, el lenguaje y la capacidad de resolver problemas y puede ser reversible e irreversible, dependiendo de la causa de la enfermedad. Cerca del 10% de las demencias pueden ser reversibles. Por eso, la evaluación cuidadosa es muy importante. Los ejemplos típicos de demencia reversibles con tratamiento son la intoxicación por ciertas substancias y la depresión en los pacientes geriátricos.
Afecta a 5-8% de los individuos mayores de 65 años de edad, 15-20% de los individuos mayores de 75 años y al 25-50% de los individuos mayores de 85 años de edad. Recientes estudios revelaron que además de la demanda emocional y física que conlleva el cuidado de las personas con demencia, esta va acompañada a su vez de un costo financiero cada vez más elevado; hasta tal punto, que ya va superando al de las enfermedades cardiacas y el cáncer según la edición del New England Journal of Medicine publicada el pasado 4 de Abril.
El comportamiento
La demencia no es solo problema de la memoria como muchos creen sino también del comportamiento, las actividades de la vida diaria y otras funciones cognitivas como la orientación o el pensamiento. La manera como interfiere con la vida diaria al comienzo, puede ser muy sutil y fácil de pasar desapercibida. También, fácilmente se le atribuye a otras causas como fatiga, tensión o achaques de la edad. Con frecuencia, la primera persona que se da cuenta de estas señales y cree que convendría obtener la evaluación de un médico, es un miembro de la familia.
Comportamientos y síntomas específicos que sugieren la presencia de demencia
A) Familiares notan que: 1) La persona repite o hace las mismas preguntas una y otra vez y se ha vuelto más olvidadizo de lo usual. 2) Necesita constantemente ser recordado para tomar sus medicamentos, realizar cosas de rutina o algunas compras. 3) Se olvida de las citas, sucesos familiares o días festivos. 4) Está triste, deprimido, llora con más frecuencia que antes. 5) Se le vuelve más difícil hacer cálculos, administrar las finanzas o manejar sus cuentas. 6) Muestra desinterés en sus actividades normales y sociales; así como en sus aficiones. 7) Ha comenzado a necesitar ayuda para comer, vestirse, asearse o ir al baño. 8) Se ha vuelto irritable, inquieto, desconfiado o ha comenzado a ver, oír o creer cosas que no son reales. 9) Se preocupan los demás de su capacidad de conducir un vehículo, de que se pierda o tenga accidentes. 10) Le es difícil encontrar la palabra que quiere usar o completar un pensamiento. 11) Le es difícil recordar el nombre de las personas o cosas.
B) Los profesionales de la salud notan que: 1) La persona es incapaz de dar una historia clínica de la razón de su visita o parece algo raro. 2) No es atento y cuidadoso con su apariencia personal. 3) No aparece a la hora asignada para la cita médica o viene en día y hora equivocados. 4) Repetidamente se equivoca o no sigue las instrucciones para tomar medicamentos. 5) Tiene inexplicable pérdida de peso o síntomas inespecíficos como mareos o debilidades. 6) Parece tener dificultades de adaptarse o experimenta serios problemas funcionales bajo estrés. 7) En el consultorio, pide a los cuidadores ayuda para contestar ciertas preguntas.
La respuesta positiva a muchos puntos de esta lista no da un diagnóstico de demencia, pero puede indicar la necesidad de realizar una evaluación más a fondo con un especialista. Normalmente, los síntomas deben estar presentes por lo menos por 6 meses para poder sostener el diagnóstico de una demencia.
El objetivo del tratamiento es enlentecer el progreso de la enfermedad en lo posible cuando se trata de una demencia irreversible, pero las investigaciones científicas y el interés de los países con mayores recursos nos dan la esperanza que en el futuro lograremos interrumpir el progreso de la demencia.
*Médico especialista diplomado del Consejo Americano de Psiquiatría y Neurología.
(*) victor2343@gmail.com
