Matrimonio en crisis

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Telma y Gerardo Romei forman un matrimonio que se dedica a ayudar a los que están pasando por un conflicto, a salvarlos de la destrucción del amor.

–¿Cómo saber si el matrimonio está en crisis?

–Gerardo: en Retrouvaille consideramos que el conflicto es inevitable en toda relación de pareja, por lo tanto también el riesgo de una crisis matrimonial. Un conflicto en una relación ocurre cuando dos personas quieren distintas cosas en un mismo momento o tienen diferentes opiniones o sentimientos ante un mismo evento, lo cual es inevitable porque tenemos distintas personalidades, expectativas y necesidades. Este conflicto puede generar alejamiento, pasan mucho tiempo distanciados, y uno critica al otro por lo que hay enfriamiento en las relaciones hasta llegar a la pérdida de la unidad. Si esa situación se repite con mucha frecuencia, podríamos estar ante una crisis matrimonial.

–¿Qué ocurre cuando hay infidelidad?

–Telma: la infidelidad causa el rompimiento del compromiso de uno o de ambos, que fue una decisión que se tomó libremente, produciendo desilusión, frustración y mucho dolor. Se rompe esa promesa que debería estar por encima de los errores.

Causa como primer efecto la disminución del autovalor de la persona engañada y una pérdida de la confianza en la otra persona, y en la relación. Frecuentemente se pierde el sentido del nosotros, por lo que se llega a la soledad. La infidelidad mancha la relación de esposos y evita la transparencia entre los dos, causando heridas muy profundas y con seguridad difíciles de sanar, pero no es imposible.

Qué se puede hacer

–¿De qué manera salvar un matrimonio?

–Gerardo: un matrimonio se puede salvar siempre que exista el deseo de ambos de hacerlo, de luchar por su relación, y trabajar para recomponerla. Es fundamental la firme decisión de cada uno de los cónyuges. Cuando un matrimonio está en plena crisis se pierde la energía y la visión de un futuro mejor, se cae en el pesimismo y sus miembros se sienten derrotados. Podemos ayudarles a que vean no solo los aspectos negativos de su cónyuge o de su relación, sino mirar también los aspectos positivos de su relación, lo bueno que se ha vivido. Es decir, volver a sembrar en ellos la esperanza.

Es importante tener en cuenta que el matrimonio es de a dos, y que uno solo no puede hacerlo todo.

El conflicto es inevitable, y ningún matrimonio puede decir que no los tiene, pues aparecen y cambian, inclusive de acuerdo a la edad de los cónyuges. Por lo que todos los matrimonios debemos estar alertas ante la aparición de síntomas de conflicto como la frialdad o largos silencios.

La presencia de Dios en la relación es fundamental e indispensable para que un matrimonio pueda salvarse de las corrientes y tentáculos del mundo, con Jesús en medio podemos tener la confianza de que podrá salvarse en situaciones adversas.