Medicamentos falsificados

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La preocupación por el peligro del uso de medicamentos adulterados o falsos viene de larga data, inclusive siglos. Un gran aumento en el uso de estos medicamentos se debe al crecimiento de ventas a través de internet en una forma anárquica y no regulada, que hacen que el crimen organizado siente sus raíces, invadiendo el mercado con medicamentos falsos, lo que da una ganancia extremadamente buena.

La Organización Mundial de la Salud define como un medicamento falso: “Aquel producto que deliberadamente o fraudulentamente altera la composición del original estipulado”. Esto quiere decir que estos medicamentos son “parecidos”, que contienen poco o nada del principio activo, son genéricos ilegales, medicamentos que han expirado o simplemente son adulterados los prospectos, y así son introducidos en nuevas cajas. Hay un 15% de medicamentos falsos en países en desarrollo y llega a un 50% en Africa y Asia, lo que lleva también a un aumento de la mortalidad en estos países. Son conocidos los casos de Nigeria con jarabe para la tos mezclado con sustancias venenosas y en la India mezclado con diethylene glicol, que han causado centenares de muertes en niños.

Los medicamentos para la salud sexual son los de primera línea hoy día en la falsificación, los llamados PDE5 (inhibidores de la 5 fosfodiesterasa) Sildenafil (Viagra Pfizer), Tadalafil (Cialis, Lily), y Vardenafil (Levitra, GSK). Por sus nombres originales y de registro. También están incluidos en la falsificación productos llamados naturales o de hierbas naturales. Sin embargo, en este tipo de producto se han encontrado cantidades importantes de PDE5, o sea que no todo es natural. La comercialización se hace a través de una red de acceso fácil a internet donde hay entre 4.500 y 15.000 websites que ofrecen estos productos. Estos sitios reciben 13 millones de visitas y venden aproximadamente 2,3 millones de tabletas por mes y se ha comprobado que el 90% de estas medicinas vendidas de esta manera en internet son falsificadas.

La mayor preocupación es que el hombre que sufre de una DE (disfunción eréctil) y consume estos medicamentos falsificados, al no ser prescripto por un médico, pueden pasar desapercibidas otras enfermedades más graves como diabetes, hipertensión, dislipidemias. Por lo tanto, se expone a un riesgo cardiovascular mayor e inclusive la muerte. Se han reportado casos de severa hipoglicemia en pacientes no diabéticos que consumen estos medicamentos falsificados reportándose casos de muerte y otros con severas secuelas neurológicas a causa de esta hipoglicemia.

Los riesgos para la salud son mayores que los beneficios de estos medicamentos, y como es obvio es un problema a nivel mundial. Tanto médicos como pacientes deberán estar al tanto del uso de estos tipos de medicamentos y especialmente a los pacientes con disfunciones sexuales, alertar sobre el peligro y desalentar la compra de estos medicamentos vía internet. La falsificación de medicamentos es una amenaza severa a la salud pública y todos debemos combatirla.

(*) Presidente de la Sociedad Paraguaya de Urología. Miembro de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual (ISSM).