¿Por qué olvidamos?

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Varias son las razones por las que podemos olvidar, pero el miedo a ciertas enfermedades caracterizadas por la pérdida de la memoria, lleva a preocupaciones infundadas y a exámenes médicos costosos e innecesarios.

Algunas de las dificultades de la memoria pueden ser transitorias y totalmente reversibles. Por dar un ejemplo: cualquier actividad en la vida puede producir una pérdida temporal de la memoria de manera repentina y es conocida como amnesia temporal transitoria. En este caso, la persona olvida por un corto periodo de tiempo dónde se encuentra o qué hora es, pero todavía sabe quién es. Este tipo de amnesia puede ser precipitado por varios eventos, hasta por la misma actividad sexual.

Algunas mujeres creen ser menos olvidadizas durante el embarazo, pero recientes estudios realizados antes, durante y después del embarazo, no han demostrado diferencias significativas. Cuando la mujer va acercándose a la menopausia, los cambios hormonales pueden presentarse con síntomas de calor y rubor (hot flashes) y cerca del 60% de estas mujeres experimentan alguna dificultad de la memoria.

Afortunadamente, no es algo permanente y vuelven a recuperar la capacidad mental normal después de casi un año de haberse interrumpido el ciclo menstrual.

La sensación de haber estado en un lugar antes sin haberlo hecho nunca se conoce como el fenómeno de Deja vu. En realidad, en esos casos la memoria nos advierte de que estamos en una situación familiar. La mayoría de los adultos no podemos recordar experiencias de la infancia y comenzamos a perder células del cerebro a la edad de 20 años. Eso va cambiando la manera en que nuestro cerebro guarda informaciones y es considerado parte normal del proceso del envejecimiento. La manera de enlentecer este proceso es manteniéndose activo. Los ejercicios físicos, la lectura, los crucigramas y el uso de las computadoras son muy útiles; así como la actividad social.

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Las memorias antiguas se encuentran profundamente almacenadas en nuestra mente y nuestro cerebro va acumulando nuevas memorias encima de las mismas. Cuando vamos entrando en edad, ya no podemos recordar tan bien las cosas nuevas como podemos recordar todavía las más antiguas. Por eso dicen que lo último que olvidamos en nuestras vidas, son aquellas que aprendimos primero. Los nombres son guardados arbitrariamente en nuestro cerebro. Por eso, recordar nombres sin relacionarlo a algún hecho significativo, se vuelve más difícil. En contraste, la música tiene una poderosa conexión con sentimientos y memorias; fijándose en nuestra mente con mayor facilidad. Así podemos recordar las letras de una melodía que escuchábamos 30 años atrás y olvidamos el nombre de la persona que conocimos la semana pasada. Durante el sueño, el cerebro se mantiene ocupado afirmando los hechos para la memoria. El introducir nuevas memorias y acceder a las ya guardadas, se realiza durante el tiempo en que estamos despiertos, pero necesitamos un buen sueño para que la memoria funcione bien. Un hecho estresante puede acelerar la memoria gracias a la secreción de hormonas del estrés, capaces de aumentar temporalmente el grado de alerta. Sin embargo, un estrés prolongado puede afectar partes del cerebro; haciendo que sea más difícil enfocar y recordar cosas.

También puede producir otros problemas de salud como la depresión, ansiedad, problemas cardiacos y la diabetes. Ciertos medicamentos como los antihistamínicos (medicamentos utilizados para las alergias) y las pastillas para dormir, ocasionan problemas temporales serios de la memoria. Los medicamentos llamados estatinas, utilizados para bajar el nivel del colesterol en la sangre también pueden producir moderada dificultad de la memoria. Por suerte, en todos los casos el problema desaparece cuando se deja de usar la medicación pero no debe nunca suspenderse por cuenta propia.

Siempre es mejor consultar con el médico; quien considerará los riesgos y beneficios. La pérdida o disminución de la visión puede llevar a dificultades de la memoria y es posible que sea debido a una menor estimulación del cerebro. Ciertas personas, pueden recordar casi cada día de su existencia y se llaman “autobiográficos”. Recuerdan el partido de fútbol de 20 años atrás y qué camisa vestían ese día.

No necesariamente tienen un mayor coeficiente intelectual pero cierta parte de su cerebro está más desarrollada que otras.

Los vegetales como el brócoli y la espinaca son buenos tanto para el corazón como la memoria. Los alimentos ricos en ácido fólico como las lentejas, las arvejas y los cereales fortificados también pueden ayudar a la memoria; así como los pescados ricos en Omega-3.

De esta manera, revisamos que la dificultad de la memoria es un síntoma frecuente en el ser humano y no siempre es debido a alguna forma de demencia.

Médico especialista diplomado del Consejo Americano de Psiquiatría y Neurología.


victor2343@gmail.com