De ahí la importancia de cumplir con el esquema de vacunación desde el nacimiento, asegura la pediatra Raquel Salinas.
Las vacunas son productos biológicos obtenidas a partir de gérmenes (bacterias y virus), atenuados (debilitados) o muertos que causan enfermedades. En niños sanos no producen enfermedad sino que estimulan las defensas naturales para protegerlos de una infección.
Para que el niño crezca sano hay una serie de vacunas que no deben faltar. Las que se aplican en el primer año de vida son:
* BCG: que protege contra la tuberculosis, se aplica en el brazo derecho, deja una cicatriz.
* DPT: contra la difteria, tétanos y tos ferina (tos convulsa), incluida dentro de la vacuna Penta acelular.
* Antipoliomielitis: contra la parálisis infantil, incluida dentro de la Penta Acelular.
* Antihemophilus influenza tipo b: Es una bacteria causante de infecciones sobre todo en menores de 5 años, otitis, meningitis, neumonías, infecciones de piel, etc. Está incluida dentro de la Penta Acelular que se aplica a los 2, 4 y 6 meses. Se cuenta con esta vacuna en nuestro país, pero a nivel privado y tiene un costo.
* Vacuna contra la hepatitis B: Debido a que la hepatitis B, enfermedad que afecta al hígado y deja secuelas permanentes. Se aplican tres dosis: la primera se suministra al recién nacido, la segunda dosis al mes y la tercera a los 5 meses de haberse aplicado la segunda dosis.
* Vacuna contra el rotavirus: el rotavirus es el agente causal más frecuente de diarrea y vómitos en los menores de 2 años, se administra en 2 dosis, por vía oral, a los 2 y 4 meses.
La vacuna Penta Acelular aún no se incluye en el calendario de vacunas del Ministerio de Salud. La vacuna Penta con que cuenta el Ministerio incluye: la DPT + antihepatitis B + antihemophilus influenza tipo b, y también se aplica a los 2, 4, y 6 meses de vida, junto con la sabín oral.
Al año de vida se aplican las siguientes vacunas: SPR: contra el sarampión, la papera y la rubeola (fiebre rosada); Antiamarílica, contra la fiebre amarilla; contra la hepatitis A, en 2 dosis, con intervalo de 6 meses a un año; y la antivaricela, en una dosis.
A cumplirse un año y 6 meses se realizan los refuerzos de las vacunas DPT + antihemophilus influenza tipo b + antipoliomielitis. A los 4 años: DPT + sabín oral + SPR; y entre los 11 y 12 años la vacuna contra el tétanos y la difteria. La vacuna antiamarílica se repite cada 10 años.
Eventuales reacciones
La Dra. Salinas explica que por lo general las vacunas son bien toleradas, y los efectos secundarios suelen ser leves o moderados.
Lo que normalmente suele aparecer es dolor en el sitio de aplicación que producen llanto intenso las primeras 3 horas. También podría haber fiebre, reacciones locales como hinchazón o enrojecimiento. Con las vacunas de virus vivos atenuados (sarampión, papera, rubeola) a los 7 a 14 días de la aplicación pueden aparecer fiebre con otros síntomas similares causados por el virus que produce la enfermedad, pero en forma leve.
Con la DPT por el componente de la tos ferina podrían ocurrir convulsiones o palidez e hipotonía, menos frecuentes con la vacuna Penta Acelular. Como cualquier otro medicamento, en personas con hipersensibilidad a los componentes de la vacuna, podrían eventualmente generar reacciones graves.