La nutricionista Sonia Mereles destaca la calidad superior de este alimento al señalar que “el pollo es una de las proteínas más nobles y magras. En tan solo 150 gramos de pollo sin piel, encontramos 46 gramos de proteína sin desperdicio”.
“¿Qué quiere decir sin desperdicio? Que toda esa proteína que aporta 150 gramos de pollo, el organismo lo va a absorber y lo va a aprovechar, y aporta entre 160 y 240 kilocalorías por porción. La proteína de alto valor biológico contiene 9 aminoácidos esenciales sin piel y sin estar frito”, remarca la profesional.
Perfil nutricional

Este perfil nutricional se destaca por su riqueza en componentes esenciales que el organismo no puede sintetizar por sí mismo.
Al respecto, la especialista detalla la composición específica de estos elementos fundamentales: “¿Cuáles son esos nueve aminoácidos esenciales? Leucina, isoleucina, valina. Tenemos metionina, histidina, teonina, fenilalanina”, puntualiza.
Asimismo, detalla que esta es muy rica en leucina, que dispara la síntesis muscular, proporciona saciedad. “Es posible prepararlo de 1000 maneras y de 1000 formas de cocción, siempre, si es que voy a usarlo para mejorar mi masa muscular o mejorar mi salud, que no esté frito, y sin utilizar la piel”.
Perspectiva orientada a la reducción de peso

Por su parte, la licenciada en nutrición Cecilia Franco aporta una perspectiva orientada directamente hacia la reducción de tejido adiposo corporal y el control calórico.
Sobre las características anatómicas y sus efectos directos, Franco argumenta que “la pechuga de pollo es excelente para el consumo por su gran aporte proteico y su alto valor biológico, ya que posee menor contenido graso y calórico”.
Por ende, agrega, es más recomendable su consumo para las personas que buscan perder peso.
Profundizando en los mecanismos fisiológicos de los macronutrientes, la profesional subraya la necesidad de incorporar estos elementos para garantizar la correcta recuperación de los tejidos dañados durante la rutina diaria.
Al respecto, la nutricionista Franco detalla que el consumo de la proteína contiene aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede producir por sí solo, pero su consumo es importante para la reparación de los tejidos y síntesis muscular. Aporta vitaminas del complejo B, que son ricas en minerales como el fósforo, que, por ejemplo, ayudan a la salud ósea, el selenio, que participa en la función tiroidea, y antioxidantes.
Entonces, “el consumo de la proteína aporta mayor saciedad, que es ideal para las personas que buscan perder el peso o simplemente aumentar la masa muscular”, detalla la Lic. Cecilia Franco.
Además de su óptima concentración proteica, este alimento se destaca por su profundo impacto en el bienestar integral y el correcto funcionamiento del metabolismo humano.
Vitaminas y minerales
Profundizando en estos atributos internos, Mereles puntualiza que aporta vitaminas y minerales. B3, que es para la energía y para el colesterol bueno. B6, sistema nervioso y sueño. B12, fósforo, selenio y zinc para los huesos, las tiroides y las defensas. Triptófano, que es precursor de la serotonina y la melatonina para mejorar el descanso.
El balance lipídico de la pieza representa otra de las grandes ventajas comparativas frente a otras opciones cárnicas de consumo habitual en la gastronomía cotidiana.
En esta línea analítica, la experta enfatiza que siempre que se consuma sin la piel, aporta muy poca grasa saturada, menos grasa saturada que la carne roja.
“En 150 gramos de pollo tenemos 46 gramos de proteína, y tan solo 1,5 gramos de grasa saturada. 250 kilocalorías en una porción de 150 gramos de pollo, y tan solo 85 miligramos de colesterol, mucho menos que la carne roja”, explica.
Entonces, ayuda a mejorar la masa muscular porque contiene muy poca grasa saturada y ayuda a mejorar el descanso por tener el aminoácido como el triptófano, que mejora la calidad del sueño.
Frecuencia de ingesta
En relación con la frecuencia ideal de ingesta, la Lic. Franco aconseja que para poder aprovecharlo mejor lo ideal es acompañar esta proteína combinada con otras fuentes.
La sinergia generada al integrar adecuadamente este alimento con carbohidratos complejos y vegetales potencia de manera directa los resultados estéticos y funcionales buscados por los atletas y pacientes.
Para consolidar las metas planteadas en el consultorio, resulta indispensable supervisar las cantidades y las combinaciones nutricionales dentro de cada plato principal servido a lo largo de la semana.
