Luna es una conejita curiosa que compartía una merienda con su mamá en el parque.
De pronto vio un globo rojo, se separó de su mamá y cuando lo estaba mirando apareció un zorro con sombrero que ella no conocía. El zorro le sonrió y le dijo que tenía más globos y dulces «por aquí cerquita», y que podía llevarla a verlos. Luna allí recordó la regla que la profe repetía siempre: «Las personas extrañas no pueden llevarte a ningún lado, aunque parezcan amables».
Luna respiró hondo y, con voz fuerte y clara, hizo lo que había aprendido: dijo: ¡ALTO, NO TE CONOZCO! y dio un paso hacia atrás. Luego corrió directo junto a su mamá, sin esconderse, y se quedó pegadita a ella como una estampita. La mamá de Luna la abrazó y le dijo que había hecho lo correcto. Entonces, juntas buscaron a un policía que cuidaba el parque y le contaron lo que pasó, porque cuando un niño se siente en peligro, los adultos de confianza deben saberlo de inmediato.
La profe cerró el cuento y les dijo: «Si algún día un extraño les habla, les ofrece regalos, les pide que vayan con él o les dice que guarden un secreto, ustedes hacen estas acciones urgentes: «se alejan rápido», buscan a un «adulto de confianza» (mamá, papá, abuelita, profe o cuidador), y si no los ven, van a un lugar con más gente y piden ayuda diciendo fuerte: «¡Ayuda, estoy perdido!» o «¡No es mi familia!». Y si alguien intenta agarrarles, gritan, patalean, se sueltan y corren. Después, lo cuentan todo sin miedo: siempre deben pedir ayuda.
- Comentamos y reflexionamos sobre lo sucedido en el cuento y dramatizamos qué tenemos que hacer si un extraño se nos acerca y nos ofrece algo.
- Averiguamos y pintamos un cartel con los principales números de teléfonos para pedir auxilio en todo el país: 911 (Policía), 132 (Bomberos). También debemos aprender los números de teléfono de nuestros padres.

