El sentido del gusto
Cuando compartimos meriendas, probamos sabores con la lengua.
Sentimos si algo es dulce como una fruta, salado como unas papas o si tiene otro sabor, como ácido en un limón.
El olfato
También aprendemos que el olfato ayuda: al oler la comida, nuestro cerebro adivina mejor qué estamos comiendo.
La audición
Con los oídos escuchamos sonidos: una palmada, una canción o el timbre. Podemos jugar a cerrar los ojos y adivinar qué sonó.
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El tacto
Con la piel, sentimos texturas: suave como un peluche, áspera como una piedra o fría como una cuchara.
Tocando con cuidado descubrimos diferencias.
El sentido de la vista
Con los ojos vemos colores, formas y movimientos: buscamos objetos rojos o seguimos una burbuja.
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Así, exploramos con todos los sentidos y entendemos mejor nuestro mundo.

