Cuando seguimos instrucciones, entrenamos nuestra atención, nuestra memoria y también aprendemos a esperar turnos.
En casa o en el jardín, con poco espacio y sin materiales complicados, podemos practicar todos los días.
Actividades lúdicas para aprender

Empezamos con «Semáforo». Nos movemos por el lugar y, cuando la maestra dice «verde», caminamos; con «Amarillo», vamos lento; y con «rojo», nos quedamos quietos como estatuas.
Si queremos hacerlo más desafiante, agregamos «azul» para saltar o «violeta» para girar. Así practicamos escuchar una palabra y responder rápido.
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También jugamos a «La misión secreta». Damos una consigna con dos pasos: «Agarramos un muñeco y lo ponemos en la silla» o «Buscamos un libro y lo dejamos en la mesa». Cuando lo logramos, celebramos porque seguimos una secuencia.

Seguimos con «Simón dice», un clásico: solo hacemos la acción cuando la frase empieza con «Simón dice…».
Probamos consignas cortas: tocar la cabeza, aplaudir, sentarnos, levantar una mano. Nos reímos mucho cuando la consigna llega «sin permiso» y recordamos que escuchar el inicio es parte del juego.
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Al final, entendemos algo importante: cuando escuchamos con calma y actuamos juntos, nuestros juegos salen mejor y nos sentimos más seguros para aprender cosas nuevas.
