Para que nuestras mascotas estén bien, las cuidamos todos los días: les damos agua limpia, comida a su hora y un lugar cómodo para dormir. También las cepillamos, las sacamos a pasear si lo necesitan y las llevamos al veterinario cuando toca. Si las tratamos con suavidad, ellas confían en nosotros.
A la hora de jugar, recordamos algo importante: no les estiramos de las orejas ni de la cola, no gritamos cerca de su cara y no las molestamos cuando comen o descansan.
Así nos cuidamos todos.
Nos relacionamos con nuestras mascotas

En el parque, vemos a un perrito con pelota. Nos acercamos despacio y preguntamos si podemos jugar. Lanzamos la pelota, la trae feliz y nosotros aplaudimos. Luego le damos agua y lo dejamos descansar. Aprendemos que jugar también es parar a tiempo.
En casa, escuchamos un «miau» suave. Encontramos a una gatita escondida bajo la mesa. Nos sentamos en el piso y hablamos bajito. Ella sale, huele nuestra mano y se frota en nuestras piernas.
Le damos comida, limpiamos su cajita y la dejamos dormir en su manta. Descubrimos que los gatos también dicen «te quiero» a su manera.
Con amor y cuidado, hacemos de nuestra casa un buen hogar para nuestras mascotas.
1. Charlamos en el aula con nuestros compañeros y les preguntamos si tienen mascotas, qué mascotas tienen y cómo se llaman. Luego cada uno describe a su mascota y explica lo que hace con ella todos los días.
2. En un papel blanco dibujamos a nuestra mascota.
