No necesitamos materiales complicados: con objetos que tenemos en casa o en el aula podemos convertirnos en pequeños científicos.
El arcoíris en un vaso
Necesitamos: un vaso transparente, agua, un espejo pequeño y una hoja blanca.
¿Qué hacemos? Llenamos el vaso con agua y colocamos el espejo adentro, inclinado. Ponemos el vaso cerca de una ventana donde entre la luz del Sol. Frente al espejo colocamos la hoja blanca.
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¿Qué observamos? Cuando la luz llega al espejo y atraviesa el agua, podemos ver colores sobre la hoja. ¡Aparece un pequeño arcoíris!
Un huevo que flota
Necesitamos: un vaso con agua, un huevo y sal.
¿Qué hacemos? Primero colocamos el huevo suavemente en el vaso con agua.
Vemos que se hunde. Después sacamos el huevo y agregamos varias cucharadas de sal. Mezclamos bien hasta que se disuelva y volvemos a colocar el huevo.
¿Qué observamos? Esta vez el huevo puede comenzar a flotar. Al agregar sal, hacemos que el agua sea más densa y pueda sostener mejor el huevo.
Lluvia dentro de un vaso
Necesitamos: un vaso transparente, agua, espuma de afeitar y colorante alimentario.
¿Qué hacemos? Llenamos el vaso casi por completo con agua. Arriba colocamos una capa de espuma de afeitar. Después agregamos unas gotas de colorante sobre la espuma.
¿Qué observamos? Al principio, el colorante queda sobre la espuma. Poco a poco atraviesa la espuma y baja por el agua, como si fuera lluvia.
¿Qué descubrimos con los experimentos?

Cuando hacemos un experimento, observamos, hacemos preguntas y buscamos respuestas. También podemos dibujar lo que vemos y contar qué ocurrió.
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Es importante que hagamos los experimentos acompañados por una persona adulta, especialmente cuando utilizamos agua caliente, objetos pequeños o materiales que no debemos tocar o probar.
Así, mientras jugamos, conocemos un poco más el mundo que nos rodea.
