Creamos nuestros propios sonidos
Necesitamos dos vasos de plástico, una caja pequeña, cucharas de madera y algunos recipientes seguros. Colocamos los objetos sobre una mesa y los golpeamos suavemente. Probamos diferentes formas de producir sonidos: damos pequeños golpes, frotamos o sacudimos. Después elegimos nuestros sonidos favoritos y creamos una pequeña canción. Podemos acompañarla con palmas.
Seguimos el ritmo
Escuchamos una canción que nos guste y caminamos siguiendo su ritmo. Cuando la música suena rápido, nos movemos más rápido.
Cuando suena despacio, caminamos lentamente. También podemos detenernos cuando la música se detiene. ¡Así jugamos a ser estatuas!
Bailamos como animales
Elegimos un animal y pensamos cómo se mueve. Podemos caminar como un elefante, saltar como una rana, mover los brazos como un pájaro o caminar suavemente como un gato. Después cambiamos de animal y seguimos bailando al ritmo de la música.
Inventamos una coreografía
Nos colocamos en un espacio donde podamos movernos con comodidad. Elegimos tres movimientos: por ejemplo, aplaudimos, damos una vuelta y saltamos. Repetimos los movimientos varias veces siguiendo una canción. También podemos inventar otros pasos y enseñárselos a nuestros compañeros o a nuestra familia.
¿Qué descubrimos?
Cuando cantamos, tocamos y bailamos, aprendemos a escuchar y a seguir ritmos, pero también podemos expresar nuestras emociones y usar nuestra imaginación.
No necesitamos saber bailar o cantar perfectamente. Lo importante es disfrutar, movernos, escuchar y crear juntos.
