1. Causas que contribuyen al perfeccionismo en niños con altas capacidades
El perfeccionismo en los niños con AACC suele tener múltiples causas que combinan factores personales, familiares y escolares. En primer lugar, estos niños suelen tener una autopercepción muy elevada de sus propias capacidades.
Lea más: Prevención del aislamiento social en niños con altas capacidades
Desde pequeños, son conscientes de su habilidad para aprender rápido, resolver problemas o destacarse en determinadas áreas. Esto puede generarles la creencia de que deben rendir siempre al máximo y que equivocarse es un signo de fracaso.
Su pensamiento lógico y crítico también los lleva a detectar con facilidad errores o inconsistencias, tanto en sí mismos como en los demás. Esa conciencia de lo imperfecto puede hacer que se sientan insatisfechos con sus resultados, incluso cuando son sobresalientes. Además, su alta sensibilidad emocional los vuelve más susceptibles a la crítica o a la desaprobación externa.
En el entorno familiar, las expectativas de los adultos juegan un papel determinante. Los padres y los docentes, muchas veces sin intención, pueden reforzar el perfeccionismo al elogiar únicamente los logros o las calificaciones, sin valorar el esfuerzo o el proceso de aprendizaje. El niño aprende así que su valía depende del éxito.
Por otra parte, en la escuela, la falta de desafíos adecuados o la comparación constante con los demás pueden aumentar la presión. Si el entorno no reconoce la posibilidad de error como parte natural del crecimiento, el perfeccionismo puede transformarse en ansiedad, miedo al fracaso o evitación de nuevas experiencias.
2. Estrategias para manejar el perfeccionismo en niños con altas capacidades
Para manejar el perfeccionismo, es fundamental enseñar a los niños con AACC que equivocarse no significa fallar, sino aprender. Los adultos deben ofrecer modelos que valoren el esfuerzo, la perseverancia y la autocompasión. Celebrar los avances y no solo los resultados fomenta una mentalidad de crecimiento, donde el error se percibe como una oportunidad de mejora.
En el ámbito escolar, los docentes pueden ayudar estableciendo metas realistas y flexibles, alentando el trabajo en equipo y diseñando actividades donde se valoren los procesos creativos y no solo los productos finales. El aprendizaje basado en proyectos y la reflexión sobre el propio desempeño favorecen la tolerancia a la frustración.
El desarrollo de la inteligencia emocional también es una herramienta clave. A través de actividades de relajación, mindfulness o expresión artística, los niños pueden aprender a manejar la autocrítica, reducir la ansiedad y aceptar sus límites.
La familia cumple un rol esencial. Los padres deben cuidar su lenguaje, evitando frases que refuercen la exigencia («sabía que podías hacerlo perfecto») y reemplazándolas por mensajes que valoren la constancia («me gusta cómo te esforzaste en esto»).
Fomentar el equilibrio entre el rendimiento académico, el juego y el descanso también ayudan a reducir la rigidez perfeccionista.
Fuentes: • LÓPEZ GARZÓN, J. Didáctica para los alumnos con altas capacidades. Editorial Síntesis. Madrid, Espclase,
• GÓMEZ, MA. T. Altas Capacidades en Niños y Niñas. Detección, identificación e integración en la escuela y en la familia. Editorial Narcea. 2011. Madrid, España.
• AROCAS SANCHÍS, E. Altas capacidades intelectuales. Programas de enriquecimiento curricular. Editorial CEPE. 2012. Madrid, España.
• ALEGRÍA, R Y OTROS. A mí no me parece. Casos prácticos para comprender la alta capacidad. Ediciones Parainfo. Madrid. España. 2015-
