Aprender haciendo: el legado de John Dewey
John Dewey revolucionó la educación al proponer que los estudiantes aprenden mejor mediante experiencias reales. Su enfoque, conocido como educación progresista, cuestionó los modelos tradicionales centrados en la memorización y promovió una enseñanza basada en la acción, la reflexión y la resolución de problemas.
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Para Dewey, la escuela debía ser una comunidad democrática donde los alumnos participaran activamente en la construcción de sus aprendizajes. El docente asumía el papel de orientador, facilitando experiencias que conectaran el conocimiento escolar con situaciones de la vida cotidiana.
Esta visión impulsó prácticas actualmente presentes en muchas instituciones paraguayas, como el aprendizaje basado en proyectos, el trabajo colaborativo y el desarrollo de competencias para la vida.
Decroly y el aprendizaje desde los intereses del niño
Ovide Decroly defendió una educación centrada en las necesidades, los intereses y las características de cada estudiante. Su propuesta organizó el currículo en torno a centros de interés vinculados con la realidad del niño, favoreciendo una enseñanza más contextualizada y significativa.
El proceso de aprendizaje se desarrollaba en tres momentos: observación, asociación y expresión. Primero, el estudiante explora y observa; luego relaciona la información con conocimientos previos; finalmente comunica lo aprendido mediante diversas formas de expresión.
Este enfoque continúa siendo una referencia para la educación inicial y escolar básica, especialmente cuando se busca integrar áreas del conocimiento mediante proyectos interdisciplinarios relacionados con el entorno local y un enfoque universal.
Cousinet y el valor de aprender en equipo
Roger Cousinet impulsó una metodología basada en el trabajo cooperativo y la autonomía. Consideraba que los estudiantes aprenden de manera más efectiva cuando investigan, dialogan y construyen conocimientos junto a sus compañeros.
En este modelo, los grupos de trabajo se convierten en espacios donde los alumnos desarrollan habilidades de comunicación, liderazgo, creatividad y resolución de conflictos. El docente acompaña el proceso, brindando apoyo y recursos sin monopolizar el aprendizaje.
Muchas estrategias actuales de aprendizaje cooperativo encuentran sus raíces en esta propuesta, que sigue siendo relevante para fortalecer la participación estudiantil y la construcción colectiva del conocimiento.

Vigencia en la educación paraguaya
Las ideas de Dewey, Decroly y Cousinet coinciden en reconocer al estudiante como protagonista del aprendizaje. Sus aportes inspiran prácticas pedagógicas alineadas con los enfoques por competencias promovidos actualmente en Paraguay, favoreciendo la participación activa, el pensamiento crítico, la colaboración y la vinculación de los contenidos con la realidad.
Más de un siglo después, estas corrientes continúan recordándonos que educar no consiste únicamente en transmitir información, sino en formar personas capaces de comprender, actuar y transformar su entorno.
Fuente: - EDWARDS, C., GANDINI, L., & FORMAN, G. (Comps.). (2012). Los cien lenguajes del niño: La experiencia de las escuelas de Reggio Emilia. Paidós Educador.
