Esta industria con más de 60 % del mercado local, registra un ininterrumpido desarrollo con fuertes inversiones, conquistando también exigentes paladares en el mundo.
La pionera marca de pollos en el Paraguay fue evolucionando desde 1967 cuando sus fundadores, don Daniel Ceuppens y Blanca Talavera de Ceuppens, transformaron la pequeña producción familiar de pollos parrilleros para dar origen a la granja avícola La Blanca SA, para la marca Pechugón.
Actualmente, la empresa sigue apostando fuertemente al sector con millonarias inversiones. Así, en junio último, inauguró la extensión de sus silos verticales correspondientes a la planta de alimentos balanceados, ubicada en Capiatá. También se encuentra ampliando la fábrica de procesamiento de San Antonio, que en total implicará una inversión de USD 6.000.000. A todo esto se suma el proyecto de expansión de la planta de incubación asentada en San José de los Arroyos.
De acuerdo a datos de la empresa, con la ampliación de la planta de San Antonio se pasará de una producción de 7500 a 9000 pollos por hora, que sumados a la fábrica de faneamiento de Capiatá, en donde se procesan 4560 aves por hora, se registrará una producción total superior a los 100.000 pollos por día.
Con relación al aspecto social, la empresa posee más de 500 empleados, que son constantemente capacitados en sus diferentes áreas; además de los empleos indirectos que se genera. Igualmente, cuenta con 32 distribuidoras autorizadas que cubren todo el país y están equipadas para una rotación diaria que aseguran el mantenimiento de la cadena de frío.
Según informes de la compañía, Pechugón tiene actualmente en el mercado una participación superior al 60 %, y en todos los puntos de ventas dispone de más de 300 promotores y repositores que brindan una atención personalizada a los clientes.
Un estricto control del ciclo productivo
Igualmente, es la única empresa del sector avícola que completa el ciclo total de la producción de pollos; por su parte, la expansión de la industria trascendió fronteras al exportar los alimentos a numerosos mercados externos, entre los que se destacan Venezuela, Rusia, Irak, Brasil y Argentina, etc.
De acuerdo a los datos técnicos suministrados por la granja, el ciclo productivo de la industria se inicia con la importación de pollitos reproductores, que son criados en áreas de recría hasta las 23 semanas de edad y de ahí son trasladados a las granjas reproductoras, donde a partir de las 25 semanas empiezan a producir huevos fértiles.
En las incubadoras, los huevos permanecen 18 días con un estricto control de temperatura, humedad y condiciones de esterilidad, para posteriormente ser trasladados a nacedoras, en las cuales permanecen tres días más. Tras el nacimiento, los pollitos son vacunados y enviados a las granjas de parrilleros, en donde son criados bajo normas de bioseguridad, manejo y alimentación adecuados.
En la planta de balanceados se elaboran los alimentos a base de maíz, soja, pellets de soja y vitaminas, entre otros, que proporcionan a las aves un crecimiento sano y natural. Esta dieta brinda, además, a los pollos Pechugón una carne de tierna consistencia y excelente sabor. Luego, entre 38 a 40 días de edad, las aves son trasladadas a las plantas de faenamiento y procesadora de alimentos, en donde se obtiene la carne de pollo lista para consumir en sus diferentes presentaciones.
El laboratorio de control de calidad verifica todo este ciclo de producción, incluyendo análisis bromatológico de la materia prima de los balanceados, exámenes microbiológicos de aguas y efluentes, análisis físico-químicos externos y microbiológicos de superficies y de la carne.
La experiencia y dedicación consolidaron esta marca como líder del mercado nacional. Además es la única empresa en el rubro que cuenta con certificación Haccp (análisis de riesgos y puntos críticos de control) por la empresa LATU Sistema (Uruguay), obtenida en el 2003, entre otros premios, como el de la producción más limpia del Paraguay, recibido en el 2006, y otras varias distinciones.
