Una mujer sacrificada

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Tengo varias anécdotas, pero la que más recuerdo es cuando tenía que operarse y no me despegué ni un minuto de ella.

Como no le podía ver así, me puse a llorar y ella en ese momento me tomó las manos y me dijo: "Estoy bien. En vez de llorar, vamos a rezar". ¡Ella me dio fuerza!

Es una mujer sacrificada, luchadora, madre, esposa y, sobre todo, mi mejor amiga. Vamos juntas a todos lados. Aunque a veces tenemos peleítas, es la única que está cuando la necesito.

Festeja como nadie mis logros, tiene las palabras exactas cuando me da un consejo. Te amo, mamá, y no dudaría en dar la vida por vos...

Gracias por estar conmigo en todo momento. ¡Soy muy afortunada por tenerte a mi lado!

Rossanna González Richer