Educar para comer mejor

En el mundo, 1 de cada 5 muertes está asociada a una mala alimentación. Un especialista en nutrición insta a dejar de lado los mitos y excusas para llevar una vida más saludable. Asegura que para cambiar hábitos alimentarios es imprescindible modificar la conducta a la hora de comer, y para lograrlo, es fundamental la educación por parte de profesionales que deben guiar correctamente a sus pacientes, teniendo en cuenta la salud y los gustos de cada uno a la hora de elaborar planes alimentarios.

"El plan alimentario debe ser explicado exhaustivamente por el profesional, ya sea médico o licenciado, quienes son los únicos que deberían manejar estos temas, no improvisados. Esos improvisados nos hacen daño". Dr. Jorge Vacante.
"El plan alimentario debe ser explicado exhaustivamente por el profesional, ya sea médico o licenciado, quienes son los únicos que deberían manejar estos temas, no improvisados. Esos improvisados nos hacen daño". Dr. Jorge Vacante.demaerre

Una de cada cinco muertes en el mundo, es decir, unas 11 millones, está relacionada con la mala nutrición, según la prestigiosa revista británica The Lancet. Esto es una nutrición basada en un exceso de sal, azúcar o carne, así como a un déficit en la ingesta de cereales enteros y verduras. Casi todas estas muertes fueron causadas por enfermedades cardiovasculares, y el resto por cáncer y diabetes tipo 2, a menudo asociadas con la obesidad y estilos de vida (dieta sedentaria y desequilibrada).

“Todo engorda si se utiliza en grandes cantidades. Pero el problema no es la cantidad, el problema es la mano que toma el alimento. Tenemos que educar en ese aspecto”. Esto lo señala el Dr. Jorge Alberto Vacante Consiglieri, médico especialista en nutrición.

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A su criterio, lo fundamental para reducir el peso corporal no sólo por la estética, sino por la salud misma, es la educación en cuanto a la manera de alimentarnos. “Nosotros le culpamos siempre a algo, ‘que no bajo de peso porque como pan, o porque como pasta o porque como integral’, primero tengo que ver en qué cantidad, segundo, que yo coma el pan integral en lugar del blanco significa que estoy dando al organismo algo que le enriquece como vitaminas del complejo B, por la fibra misma, y a su vez facilita el trabajo intestinal”, señala.

Según dice, existen muchos factores a tener en cuenta, considerando además que una de las especialidades médicas donde más mitos hay es precisamente la nutrición. Por ejemplo, el pan. “Hago de cuenta que el pan me ha impedido bajar de peso... y yo, ¿qué hice? Si no cambio mi estilo de vida, si no modifico mi conducta ante los alimentos o no me enseñan a modificarlos, voy a seguir aumentando”, refiere.

Al ser consultado sobre la gran cantidad de dietas que existen hoy en día y que se presentan como milagrosas en algunos casos, considera que lo primero que se debe tener en cuenta es que “todo plan alimentario es individual, indivisible y personal. Uno tiene que buscar el gusto del paciente. Además existen más de 30 planes -muchos más incluso- y todo eso nos llevó irremediablemente a esta pandemia de obesidad de la que somos culpables todos”, advierte.

Prosigue diciendo que “estamos viviendo en sociedades obesogénicas, creadoras de obesos; no tenemos una conducta educativa. Este problema no se va a solucionar con medicamentos, ni actividad física; se va a solucionar si educamos, educamos y educamos”.

Vayamos a los supermercados, a cualquier lado, veamos los puestos de verduras y frutas que están vacíos y está lleno donde hay gaseosas, embutidos. Seamos honestos porque esa honestidad es la que debemos transmitir a nuestros pacientes”, insta.

Dr. Jorge Vacante, médico especialista en nutrición y tratamiento de la obesidad.

En suma, el profesional recomienda no apurarse con planes alimentarios que prometen mucho en poco tiempo. “No esté tanto por las calorías ni nada, sino que viva, dése su tiempo para bajar de peso por lo menos un tratamiento serio en un año. Es enfermizo”. Recordó que bajar de peso tampoco significa que necesariamente estoy haciendo bien las cosas, porque luego puede presentarse el llamado efecto rebote. “El efecto rebote está provocado por nuestra falta de educación. Mientras estuve haciendo el tratamiento perdí peso nada más, pero no eduqué mi forma de comer”.

Desnutrición oculta

Todo plan alimentario que signifique menos de 1.000 calorías hay que rechazarlo porque es deficiente en principios nutritivos. Hay que tener mucho cuidado con lo que se hace”, advirtió.

En este sentido, afirma que hay una gran cantidad de personas en el mundo con desnutrición oculta. “Las clases que no pueden, comen harinas y derivados, de vez en cuando comen carne y verduras, su nutrición es hipergrasa e hipercalórica, que tortilla que frituras, etc. Las clases que pueden, tienen mayor oportunidad de poder comer e igual comen comida chatarra, lo que significa que están en desnutrición también”.

Frutas, verduras, legumbres, cereales

-Lo ideal es comer al menos 25 gramos de cereal por día, comer cinco a seis porciones de frutas y verduras por día, no sólo por la obesidad, sino por la salud en general. Es fácil echar la culpa al otro, ni tampoco la culpa es del paciente. La palabra culpa nos ha hecho la educación. Cómase una empanada, pero no, yo busco la excusa para comer más de una empanada. Es cuestión de que yo tome la actitud. Una copa de vino, dos copas de sidra, una latita de cerveza, me doy el gusto pero no me excedo. Yo les pido que hagan lo posible por cambiar, que no pasen lamentándose.

¿Comer cinco veces al día?

- Yo creo que se puede comer de seis a ocho veces al día también, pero hay que ver cada paciente, cómo está programado, ver si se le explicó en qué cantidad, porciones. Particularmente creo que el plan alimentario debe ser explicado exhaustivamente por el profesional, ya sea médico o licenciado, quienes son los únicos que deberían manejar estos temas, no improvisados. Esos improvisados nos hacen daño.

¿Está bien ayunar?

El ayuno cada uno puede manejar, puede ser de utilidad, pero no hay que olvidarse de la hidratación con jugos de frutas o de verduras. Pero vuelvo a reiterarlo, bajo control estricto de un profesional, porque puede ser sumamente peligroso.

¿Edulcorante? No, ka’a he’e.

Nosotros consumimos muchos alimentos con azúcar, habría que eliminarlos porque el azúcar cambia la flora intestinal, altera la acidez del organismo y puede llevar a aumento de peso. Yo digo que el azúcar habría que dejarla o manejarla de acuerdo a cada paciente, hay que reducirla. Altera la absorción de vitaminas del complejo B, con azúcar como también con las gaseosas. No es necesario la ingesta de esto, porque hidratos de carbono ingerimos con una variedad de alimentos muy importantes. Los edulcorantes deberían ser evaluados, cada uno tiene sus puntos a favor y en contra. Uno de los más se destaca es el ka’a he’ẽ (stevia rebaudiana bertoni), que debería ser considerado no como un agregado a otro edulcorante, sino como uno monofármaco por la calidad que tiene. Yo recomiendo stevia porque no tiene efectos secundarios demostrados. Concretamente, disminuiría el azúcar y usaría como edulcorante el ka’a he’ẽ.

El Dr. Vacante tiene actualmente 77 años. Se recibió de médico el 30 de abril de 1969 en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Este año cumplió 50 años de trayectoria. Actualmente es asesor del certamen Miss Gordita Paraguay, donde brinda charlas y ofrece tratamiento gratuito a sus participantes. A este respecto, reflexiona: “En su sano juicio, nadie promociona la obesidad, pero tampoco nadie va a hacer discriminación en ningún aspecto, al contrario, lo que hay que hacer es tratar de ayudar a estos enfermos que les cuesta tanto y que sufren tanto el problema del sobrepeso y obesidad”.

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