Sus pechos fueron murallas y hoy son condecorados

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Son siete las condecoraciones que se entregan a los excombatientes de la Guerra del Chaco, que culminó con un tratado de paz rubricado el 12 de junio de 1935. Las más importantes son la Cruz del Defensor y la Cruz del Chaco.

El Gobierno nacional, vía decreto, otorga cada cierto tiempo medallas a los excombatientes de la Guerra del Chaco. Este tipo de distinciones suelen pasar desapercibidas, atendiendo al desconocimiento casi generalizado de la población con respecto a estas condecoraciones.

Esos pechos que una vez fueron las murallas en las secas tierras de la Región Occidental lucen gallardos las distinciones que se les otorga. La avanzada edad y los rastros de haber sufrido tres años difíciles de su juventud en el Chaco caracterizan a estos héroes, que, pese a todo esto, portan con orgullo las medallas.

El libro “Condecoraciones y medallas de las guerras del Paraguay”, elaborado por Miguel Ángel Pratt Mayans, relata cuáles son las distinciones que se otorgan a los héroes de las contiendas bélicas paraguayas.

Estas condecoraciones son siete: Cruz del Chaco y Cruz del Defensor; las citaciones otorgadas a la Bandera; la medalla de la Defensa del Chaco, la condecoración Cruz de Nanawa; las medallas de reconocimiento paraguayo y la conmemorativa Boquerón.

La condecoración Cruz del Chaco es una distinción confeccionada en bronce y tiene la representación de una cruz griega escalonada. En el centro cuenta con un medallón en alto relieve, ostentando el emblema de la estrella con palmas de laurel y olivo del Escudo Nacional.

El bronce está pendiente de una cinta de seda de color granate almandino y flanqueado por dos filetes con los colores de la bandera del Paraguay.

Según el decreto que establece la distinción, la Cruz del Chaco será otorgada a los miembros individuales y cuerpos colectivos del ejército y armada nacionales cuyos méritos de guerra hayan sido reconocidos y proclamados.

Esta distinción puede ser portada con uniforme militar y debe estar ubicada en el nacimiento del cuello o a la altura del primer botón del traje. En caso de que el excombatiente lleve traje civil, lo llevará colgado del cuello.

La Cruz del Defensor, que también es de bronce, representa dos cruces griegas superpuestas. En la parte superior del crucifijo que está ubicado en forma recta estará ubicado el emblema nacional de la estrella, las palmas de laurel y olivo. La distinción lleva inscrita la palabra “Cruz del Defensor”, en letras de igual tamaño y espaciadas.

Esta distinción es otorgada sólo a los muertos en acción de guerra, los heridos, hospitalizados o evacuados en consecuencia y los mutilados en accidentes de servicio general. Esta se utilizará sobre el pecho, lado izquierdo, a la altura de la axila.

En caso de que el que reciba la distinción ya haya fallecido, serán sus parientes los acreedores de la medalla.

Las citaciones de la bandera nuevamente se subdividen en: Orden de Regimiento; Orden de División; Orden del Cuerpo de Ejército; Orden General del Ejército en Campaña; Orden a la Fuerza Aérea Paraguaya; Orden de Regimiento o Unidad Naval de la Marina; Orden de División o Flotilla Naval; Orden del Cuerpo de Ejército o Dirección General de la Armada y División Tropa.

El Regimiento de Caballería Nº 1 “Valois Rivarola” fue la primera y única unidad condecorada sobre el campo de batalla durante la Guerra del Chaco. El capitán del mismo fue Alberto Meyer, quien aparece en una fotografía portando la distinción otorgada, en Mandyyupecuá, utilizado como centro de comunicaciones.

En ese mismo lugar, en Mandyyupecuá, se produjo un encuentro entre paraguayos y bolivianos luego de la firma de la Paz del Chaco. La reunión fue tan amena que nadie pudo haber creído que, unos días antes, ambas tropas estaban en conflicto.

Hoy día, existe tan sólo un ensayo de lo que fue la prueba de cuño de la denominada Cruz de Nanawa, por lo que más datos de la misma no se poseen.

La medalla de reconocimiento paraguayo, confeccionada en bronce, consiste en una figura ovalada que cuenta con el escudo patrio en el medio. La misma es conferida a miembros individuales y entidades colectivas y está destinada a personas que no pertenecieron a las Fuerzas Armadas pero que sí participaron en la Guerra del Chaco.

Finalmente, la medalla conmemorativa de la Victoria de Boquerón es una distinción que será circular y cuenta con la inscripción “Boquerón 29-IX-32”, adornada con una guirnalda de laurel.

Pedazos de bronce jamás podrán suplir los años de sufrimiento de nuestros compatriotas que dieron sus vidas en el Chaco, defendiendo la soberanía del Paraguay. Pero es un reconocimiento que debe ser tenido en cuenta por el altísimo valor simbólico que representan.

El próximo 12 de junio se cumplen 77 años de la firma de la Paz del Chaco, rúbrica que puso fin a la contienda bélica que sepultó a muchas vidas y dejó secuelas en varios héroes que cada vez son menos y aún permanecen en el olvido.