Basura elevada a nivel de arte

Artesanos que ofrecen sus productos en las calles son generalmente ignorados por el común de los ciudadanos. Quizás el caso de Rocío Lozano les sea aún menos interesante, pues ofrece artesanía con basura reciclada como materia prima.

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Lo que el común de las personas considera desecho es la materia prima que utiliza Rocío Lozano (27) para trabajar su arte. Se trata de una joven española que se dedica a la artesanía y ofrece su trabajo junto con su marido en las calles.

“Ofrecemos un proyecto de reciclaje, de recuperación y reutilización. Básicamente, intentamos que no exista el desperdicio, porque el concepto de desperdicio es moderno, antes no existían esas cosas y no tiene sentido que sigan existiendo”, explica Lozano en diálogo con ABC Color.

Al mirarla, puede pasar desapercibida entre los artesanos callejeros; sin embargo, al consultarle sobre su trabajo, Rocío sorprende con la elocuencia de sus explicaciones, más allá de su evidente acento español, con palabras en ocasiones "rebuscadas" para el castellano paraguayo.

“Elevamos la basura al nivel de arte o artesanía, depende de la pieza que generamos”, indica, para explicar posteriormente que los elementos que utilizan son todo tipo de materiales que la gente considera de desecho: "Le damos una segunda vida a lo que alguien ha despreciado”.

Ante la pregunta de si la técnica se estudia o es algo innato, Rocío sorprende una vez más con su respuesta: "Sí y no. Para mí siempre ha sido innato, pero yo he estudiado bellas artes, me he licenciado en España y en Holanda, entonces he recibido una serie de técnicas y conceptos que luego me han ayudado a generar mis propios productos y a desarrollar nuevas técnicas con los materiales que encontramos".

De “mala en general" calificó la respuesta recibida por parte de la gente que pregunta en qué consiste el trabajo que presentan. Lamentó que las personas no sepan distinguir la basura de reciclaje, de manualidad, de artesanía. “Muchas veces ven un material que consideran es de desecho y directamente lo rebajan a lo peor”, indicó.

Se refirió específicamente a materiales que generalmente son desechados sin tener en cuenta sus virtudes: el aluminio, el cuero y el vidrio: “El aluminio, por ejemplo, es un material noble; el cuero es un material maravillosamente noble; el vidrio -la vitrofusión- es otra cosa perfectamente noble, depende de cómo lo presentes. En una joyería todo vale, pero en el piso no sirve para nada. Entonces, es contra lo que estamos luchando: en cambiar un poco el concepto de la gente sobre esas cosas”.

Con respecto a los lugares que visitan indicó: “Solemos ir o donde nos apetece ir, o donde nos llaman o donde hay un evento especial y creemos que nuestro producto puede tener cabida”.

Lozano no perdió oportunidad para defender el trabajo que realiza ante el desconocimiento de aquellos que confunden ciertas técnicas; se refirió específicamente a la confusión del croché con el ñandutí: “Ese croché que la gente interpreta como ñandutí y la gente no sabe lo que es, es un trabajo con hilo de coser. Lo que la gente utiliza un patrón para hacer un mantel, a mí se me reduce a un círculo de 12 centímetros. Imagínate el trabajo que es eso. Cuando vos comenzás eso, la gente no valora, porque lo chiquitito no vale, pero lo chiquitito es un trabajo mucho más minucioso y laborioso que cualquier otra cosa”.

Fue una búsqueda, me apetecía aprender, siempre estaba en la búsqueda de las tradiciones. Me pareció que Latinoamérica podría ser un lugar interesante para seguir aprendiendo y recuperando, revalorizando. Entré a Argentina, me fui a Chile, subí a Bolivia, me fui a Perú, volví a Bolivia y terminé en Paraguay. Paraguay era el último lugar que iba a visitar; incluso el único lugar que no iba a visitar y al final ha sido el lugar en el que he terminado viviendo y formando mi familia. Hace como siete meses que estoy por aquí, relató.