Marvel nacía, aunque con el nombre de Timely, en la Era Dorada del cómic en los Estados Unidos. Para 1939, año que vio el nacimiento del futuro hogar de héroes de las páginas como Spider-Man o los Cuatro Fantásticos, Superman ya llevaba un año cautivando la imaginación de miles de lectores, y el icónico Batman capturaba a sus primeros criminales.
Pronto la compañía daría a luz a un personaje que hasta estos días es uno de los más amados del amplio elenco de héroes de Marvel: el patriótico Capitán América, un supersoldado al servicio de los Estados Unidos que al momento de su creación se hallaban peleando la Segunda Guerra Mundial. Ya entonces el personaje intentó romper las barreras del comic y saltar al cine, cuando Timely le licenció los derechos del personaje a los estudios Republic, para un serial –serie de cortometrajes que en la época se mostraban antes de una película en las salas de cine–.
Esta tempranera adaptación llegó a concretarse, aunque el personaje era algo distinto al del comic en aspectos como el hecho de que usaba armas de fuego.
Los superhéroes sufrieron un gran declive en su popularidad en la década de 1950, y los cómics más populares pasaron a ser aquellos que emulaban a los filmes de horror y ciencia ficción que estaban de moda en esos años, además de aquellos con temáticas de “western”. Sin embargo, mientras DC Comics, con Superman y Batman como sus abanderados, volvía a alcanzar éxitos hacia finales de la década, Atlas Comics –la nueva denominación de Timely– no lo lograba con títulos como La Antorcha Humana o el Capitán América –que por entonces ya tenía tras suyo al legendario equipo del guionista Stan Lee y el dibujante Jack Kirby–.
Marvel se convirtió en tal en 1961, y pronto comenzó a sumar al Capitán América a otros íconos –la mayoría creados por Lee y Kirby– como Spider-Man, los Cuatro Fantásticos, Hulk, los X-Men, Daredevil, Thor, Iron Man y muchos otros que se ganaron a los lectores tocando temas mucho más cercanos a ellos, en especial en personajes como el Hombre-Araña, un joven estudiante que además de lidiar con criminales debía manejar los problemas típicos de un adolescente, algo que no afectaba a indestructible cuasi-dios Superman, por ejemplo.
EN LA PANTALLA GRANDE
Bajo la denominación de Marvel Entertainment Group, la “Casa de las Ideas” comenzó a promocionar sus personajes ante los estudios de cine en la década de 1970, decenio que vería la enormemente exitosa adaptación al cine de “Superman” en una espectacular superproducción protagonizada por Christopher Reeve. El salto de Superman al cine dejó en claro que el séptimo arte era terreno fértil para los justicieros enmascarados, y Marvel quería entrar.
El primero de ellos en llegar a la pantalla, sin embargo, era uno de los personajes menores, el protagonista del satírico título “Howard el Pato”, un extraterrestre con forma de pato parlante que había sido creado en 1973. La adaptación fue hecha por el estudio Lucasfilms, del legendario creador de “Star Wars” George Lucas –quien fungió de productor de cine–, y supuso una importante inversión de recursos en efectos visuales y marionetas animatrónicas.
El filme, estrenado en 1986, sin embargo, fue un auténtico fracaso de taquilla y los críticos la destrozaron. Un primer paso con el pie izquierdo para Marvel en el cine, mientras DC seguía dominando con las secuelas de Superman.
Las cosas no mejoraron en los siguientes años; mientras DC y Warner Bros. daban su turno en las pantallas a Batman con un aclamado filme de Tim Burton, la representación de Marvel en el séptimo arte se limitaba a una adaptación de otro personaje menor, el Punisher, interpretado por la estrella del cine de acción Dolph Lundgren en un filme de 1989 que fue igualmente mal recibido por la crítica y el público; una adaptación de 1990 de las aventuras del Capitán América que ni siquiera llegó a cines en Estados Unidos; y una adaptación de “Los Cuatro Fantásticos” (1993) que fue hecha solo para retener los derechos de los personajes y que nunca llegó a cines.
Durante los siguientes años, mientras DC seguía cosechando grandes cantidades de dólares con Batman en el cine, Marvel se dedicó a negociar con sus personajes en el cine mientras que encontraba el éxito en la televisión, en la forma de las populares series animadas de Spider-Man, los X-Men y Hulk que produjeron. Mientras tanto, Marvel firmaba un trato con la 20th Century Fox que daría sus frutos de gran manera al comenzar el Siglo XXI. Una serie animada del Capitán América, de los mismos creadores de la serie X-Men, jamás vio la luz por los problemas financieros que en 1997 casi llevaron a la bancarrota al grupo Marvel.
Sin embargo, el ansiado primer golpe exitoso de Marvel en el cine estaba a la vuelta de la esquina, y en 1998 llegaba a las pantallas, fruto de la venta de los derechos a New Line Cinema, “Blade”, un filme basado en el personaje del mismo nombre, un letal cazador de vampiros que en el cine fue interpretado por Wesley Snipes; el filme fue bien recibido por la crítica y aún más por el público, y si bien no fue un gran éxito, sentó las bases de lo que sería el futuro de Marvel en el séptimo arte.
Dos años después, el primer fruto de ese trato entre Marvel y Fox salía a la luz. Un reparto estelar con figuras como Halle Berry, Ian McKellen y una revelación en la forma de Hugh Jackman, un guión que lidiaba con temas profundos y difíciles como la segregación social y el racismo, y un director con una nominación al Oscar en su haber fueron los ingredientes que convirtieron a “X-Men” en uno de los éxitos sobresalientes del año 2000; y con DC temporalmente fuera del juego del cine luego de la debacle de la muy mal recibida “Batman y Robin” (1997), el monopolio de los enmascarados era de la Casa de las Ideas.
Luego de “X-Men” llegó el golpe maestro que situó a Marvel como reyes de la taquilla. Años antes habían cedido los derechos de Spider-Man a Sony Pictures, y el estudio puso a cargo al legendario director Sam Raimi, que a su vez colocó al actor Tobey Maguire como el protagonista de la historia de origen de Peter Parker, rodeándolo de impresionantes efectos especiales y una inspirada campaña de márketing, como no podía ser de otra forma. Las cifras hablan por sí solas: más de 820 millones de dólares recaudados en las taquillas de todo el planeta, números que en idioma de Hollywood significan “franquicia en nacimiento”. Y no sería la única.
En años siguientes llegarían nuevas entregas de “X-Men” y “Spider-Man”, segundas partes consideradas unas de las mejores películas de sus respectivos años, y terceras partes que, aunque fueron vistas como muy inferiores en calidad argumental a sus predecesoras, las superaron fácilmente en arrastre taquillero, además de novedades de menor éxito como “Daredevil” (2003), sobre un abogado ciego que por las noches reparte justicia en Nueva York; o “Punisher” (2005), un regreso del violento justiciero al cine.
En 2005, inclusive se dio el esperado auténtico salto al cine de “Los Cuatro Fantásticos”, que se convirtió en otro gran “hit” a pesar de críticas más bien negativas que se concentraban principalmente en componentes del elenco como la actriz Jessica Alba y las debilidades de un guión que intentaba algo más ligero y relajado que la densa introspección pesimista de “Spider-Man 2” y el análisis social de “X-Men” y sus secuelas. El éxito monetario, por supuesto, le valió al filme una secuela en la que introducían al icónico Silver Surfer y a su amo, el devorador de mundos Galactus, aunque la recepción fue la misma.
En 2007 “Spider-Man 3” arrasaba las taquillas de todo el mundo mientras los críticos la atacaban por su superficial guión, consecuencia de tener demasiados personajes importantes a los que no se dedicaba la suficiente atención. Para estos tiempos el cine de superhéroes ya era uno de los subgéneros más rentables y taquilleros de Hollywood.
UNIVERSO MARVEL
El 2008 fue el año de los superhéroes en el cine. No solo era el año de un nuevo filme de Batman, quien hubiera resucitado cinematográficamente hablando de la mano de Christopher Nolan en “Batman Inicia” (2005), sino que también era el año en que Marvel inauguraba un plan para el cual el adjetivo “ambicioso” es poco, bajo la insignia de los flamantes Estudios Marvel; la empresa pasaba a producir por sí misma sus películas.
Un año antes se anunciaba al mundo el próximo estreno de “Iron Man”, y los expertos se mostraban escépticos; el personaje, un genio millonario que construye un traje de hierro de alta tecnología, era uno bien conocido de la galería de héroes de Marvel, pero ciertamente no uno de los más grandes, y además sería interpretado por Robert Downey Jr., un actor de casi nulo arrastre en taquilla a pesar de notables filmes como “Chaplin” –que le valió una nominación al Oscar– en su filmografía, sin mencionar un notorio pasado con las drogas y problemas con la justicia que minaron su popularidad.
El filme del director y actor Jon Favreau, al que muchos fans por entonces consideraban una “entrada” para el “plato fuerte” de Batman, terminó dando una de las grandes sorpresas del año. El filme presentaba un guión más que correcto en el que se presentaba al personaje, con una actuación de Downey Jr. como el sarcástico y excéntrico Tony Stark que convirtió al actor en una estrella sinónimo de taquilla.
Pero había algo más, un sorprendente anuncio que pudieron ver aquellos que se quedaran en la sala luego de que los créditos hubieran concluido... la palabra “Vengadores” se incluía en él.
La especulación de parte de los fans explotó, y fue alimentada aún más en la segunda película de los Estudios Marvel, estrenada ese mismo año, “El Increíble Hulk”. Se trataba de una nueva versión fílmica sobre el coloso verde –luego de la muy criticada por el público “Hulk”, de Ang Lee, estrenada en 2003– con Edward Norton en el papel del brillante científico Bruce Banner. El filme también contaba con una enorme sorpresa en la forma de uno de los protagonistas de “Iron Man” haciendo una breve aparición hacia el final del filme para confirmar que había una reunión en camino. Esto lo confirmaba: Marvel estaba poniendo a sus personajes en un mismo universo, preparando algo grande.
Para cuando se estrenó “Iron Man 2” en 2010, “Los Vengadores” ya era un hecho, y el segundo filme sobre Tony Stark sentó más bases de esta inminente reunión, dando de paso un mejor vistazo del Nick Fury de Samuel L. Jackson y presentando a Scarlett Johansson como la Viuda Negra, además de dar otro adelanto de lo que estaba por venir tras los créditos.
En 2011 el equipo se completaba con las películas de Thor y el Capitán América, la última de las cuales ya traía las primeras imágenes del esperado encuentro que ya estaba siendo filmado por el director Joss Whedon. Los argumentos de todos esos filmes, sus acontecimientos, villanos y héroes desembocarían en la batalla definitiva en 2012.
Y 2012 llegó, un nuevo “año” de los superhéroes con Batman y Spider-Man estrenando nuevos filmes, pero “Los Vengadores” tendría el privilegio de llegar primero, y hasta ahora los números han sido contundentes: aún antes de su estreno en los Estados Unidos el filme ya recaudó casi 280 millones de dólares en decenas de países. En Paraguay ya ha sido vista por más de 35 mil personas en una semana.
