El desafío de leer

Cuantificar los índices de lectura en el Paraguay es una cuestión complicada. Si bien existen estudios que afirman que este hábito está vinculado al éxito personal y profesional, los números siguen bajos en nuestro país.

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El acto de leer es uno que todo el mundo lo hace todos los días, a no ser que uno forme parte de la población que no tiene la suerte de estar alfabetizada. La Cámara del Libro Asunción Paraguay (CLAP), durante la última feria internacional del libro, cifró en 0,25 el promedio de libros que cada paraguayo lee por año. Este número es inmensamente menor al de Brasil o Argentina, que según el Índice de Cultura Mundial de 2015 - que no evalúa a Paraguay - en donde se lee de entre 4 a 6 libros por año.

Un poco más generosa es la encuesta Encuesta Latinoamericana de Hábitos y Prácticas Culturales de 2013, elaborada por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Según ella, en el Paraguay cada persona lee un promedio de 3,1 libros por año y el promedio latinoamericano de 3,6 libros por año.

Se puede decir, de esta forma, que en el Paraguay se leen, per cápita, menos libros en cuanto al promedio en América Latina. El país en donde más libros se lee es México, con un promedio de 6 libros cada año por cada habitante. El segundo es Uruguay, con 5 libros per cápita por año, siempre según está encuesta de la OEI.

 

El estudio técnico revela un dato bastante importante: son las personas con estudios superiores las que leen más que las que tienen formación básica en cuanto a motivaciones de ocio o interés. “El 63% de los encuestados con estudios menos que básicos y el 45% de los que lograron finalizar la formación básica admitieron no haber leído nunca o casi nunca por motivos de ocio o interés personal. Este porcentaje se reduce al 16% en el caso de personas con estudios superiores” (OEI, 2013, p. 64). La tendencia es por tanto clara: a mayor nivel de formación, mayor es el porcentaje de personas que leen por motivos de ocio o interés personal y más frecuente es su práctica.

Conocer un número estimado de cuánto se lee en nuestro país será útil para identificar las necesidades en cuanto los programas que se implementan. Por ejemplo, el Ministerio de Educación y Ciencias no tiene vigente - al menos no lo hace público - un Plan Nacional de Lectura. El último rigió desde 2010 hasta 2015.

El Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Terce) elaborado por Unesco y el MEC en 2015 tampoco pinta un panorama alentador para niños y adolescentes.

El análisis tomó como muestra a 3.693 estudiantes de tercer grado y 3.600 estudiantes de sexto grado de 217 escuelas y fue realizado en el 2013 pero publicado dos años después y cuenta que el rendimiento en lectura fue más bajo en tercer grado que en sexto grado, “pues más de la mitad de los estudiantes del tercer grado se ubicó en el nivel de desempeño frente a un tercio del grupo de sexto grado. En este nivel, los estudiantes de ambos grados solo pueden localizar información explícita, repetida en el texto, establecer relaciones causales entre estas informaciones, y reconocer tipo de texto de estructura familiar y cercana”.

El documento explica que el nivel ideal es el IV. El estudiante del tercer grado debe ser capaz de interpretar el lenguaje figurado, reflexionar y emitir juicios sobre recursos y características del contenido y reconocer estructuras de texto no familiares ni cercanas. En sexto grado, se espera que el estudiante infiera significado de palabras de acuerdo a su contexto, reflexione sobre la función y uso de los recursos de un texto y sea capaz de relacionar textos de acuerdo a sus propósitos comunicativos.

En casi todos los casos, la lectura escolar es obligada. Editores coinciden en que el paraguayo lee más, pero no existen números que lo comprueben en la efectividad, sino solo a nivel empírico.

Próximo: El nuevo proyecto de ley de libros.

 

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