Buscando el “talón de Aquiles”

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Carlos “Aquiles” Báez, exjugador de fútbol devenido barrabrava, tiene orden de captura, pero Policía Nacional no lo pudo ubicar. El prófugo se tuvo que entregar y simplificar la labor de los agentes del orden.

La guerra de Troya fue el escenario donde Aquiles adquirió su mayor fama ayudando a los griegos a penetrar los muros de los troyanos; también fue en esta contienda donde Paris, hermano de Héctor, muerto a manos de Aquiles, dio con una flecha en el talón del guerrero, que parecía invencible. Ese era el único sitio donde era débil el soldado.

En este personaje fue que Carlos Báez se inspiró para tomar autodenominarse “Aquiles”, pero lejos de ser un héroe o hijo de un dios griego, el jugador solo cosechó sucesos violentos dentro y fuera de la cancha.

Carlos “Aquiles” Báez estuvo involucrado por años en grescas y agresiones de todo tipo, muchas de ella filmadas y presentadas como pruebas, pero siempre encontró la manera de evitar ir preso y, muy contrariamente a calmarse, el exjugador se volvió un barrabrava y acude a encuentros donde juega Cerro Porteño, club del que se declara fanático, para generar y estar siempre inmerso en hechos violentos.

Si uno no estuviese al tanto de la corrupción policial y judicial que existe en el Paraguay, hasta podría llegar a pensar que “Aquiles” recibe la protección de la diosa Astrea para no ser capturado, pero es bien sabido que Carlos Báez es solo un mortal más y es una vergüenza que las autoridades no le puedan detener cuando, a las claras, el prófugo de la justicia se paseaba sin problemas.

Carlos Báez estuvo involucrado en hechos violentos siendo jugador de Cerro Porteño, en partidos en los que su equipo perdía, y desde ahí ya venía la impunidad, ya que la comitiva del “Ciclón” nunca lo sancionó, más bien lo premiaban dándole la chance de seguir siendo parte del equipo y muchas veces hasta hizo de capitán.

Báez siempre tuvo problemas para dominar su ira y cuando dejó la práctica del fútbol se unió a los barrabravas, que lejos están de ser hinchas; son más bien el cáncer del fútbol, gente violenta que es mantenida por los mismos clubes para ir a “alentar” al equipo.

El 28 de junio de 2013, Carlos Báez, como si nada, en cancha de Nacional subió las alambradas, se dirigió hasta un sector donde estaban aficionados nacionalófilos y agredió a uno de ellos, frente a la misma Policía, que -antes que detenerlo- lo ayudó a volver con los inadaptados barrabravas. Por este caso luego fue procesado “Aquiles”.

Hechos de violencia hay a montones donde está sindicado como uno de los cabecillas el exjugador azulgrana, pero el último ocurrió el 1 de marzo en horas de la tarde sobre la avenida Quinta, donde hubo una pelea entre barras de Cerro y Olimpia y en una fotografía se identificó una vez más a “Aquiles”.

El fiscal Emilio Fúster ordenó la captura de Báez, pero así como son repetitivos los actos violentos del exatleta, también es reiterada la mala labor policial, que no es capaz de detener a una persona pública que no está oculta y, es más, se pasea orondamente por las calles y desafía a las autoridades.

Es conocido que Carlos Báez es un provocador y generador de violencia. Ahora trasladó eso en desafíos a la Policía y la Fiscalía a través de las redes sociales, donde se muestra paseando por Quinta Avenida y señalando: “nadie me alcanzara” (sic), desafiando a los agentes del orden público, y también arremete contra el fiscal que ordenó su captura; “se busca fiscal Fúster, por enviar a inocentes a la cárcel y destruir hogares (sic)”.

Finalmente el barrabrava, se entregó a la justicia y el juez Miguel Tadeo Fernández, dispuso su prisión en la Penitenciaría de Tacumbú, ahora se tiene que ver si eso se cumple o el violento "Aquiles" una vez más logra eludir a la cárcel.

Carlos Báez se identifica con el personaje de la mitología griega, quien era -según los libros- un valiente guerrero que enfrentaba de igual a igual a sus adversarios, pero la conducta del exjugador dista mucho de la de Aquiles.