No próximamente: “Snowpiercer”

Ciencia ficción post-apocalíptica con corazón y cerebro, con acción y espectáculo integrados con un guión inteligente y reflexivo, además de ligera y refrescantemente surreal.

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Simplemente no entiendo cómo un filme como Snowpiercer no llega a cines de Paraguay. La mayoría de las películas que hasta ahora resaltamos en “No próximamente” son modestas producciones independientes sin demasiados nombres importantes, filmes de decididamente poco atractivo comercial o producciones de regiones de las que habitualmente no llegan filmes al circuito comercial local, así que -por triste que sea- hay al menos cierta lógica en el hecho de que probablemente no las vamos a ver en los principales cines fuera de eventos especiales como el Festival Internacional de Cine.

Pero con algo como Snowpiercer la cuestión es más increíble. Es cierto que es una producción primariamente surcoreana y de un director de ese país, pero a pesar de eso se trata de una producción a nivel hollywoodense con amplio uso de impresionantes efectos especiales, de habla inglesa y con un elenco repleto de estrellas que está encabezado por el actor que protagoniza una de las películas más vistas en todo el mundo este año. A simple vista es literalmente imposible de categorizarla distintamente a cualquier thriller post-apocalíptico hecho en Hollywood.

En fin, podría darse el caso de que el filme acabe llegando algún día a nuestro circuito de cines comerciales -como es técnicamente el caso de todas las películas que reseñamos en este espacio-, pero como lo veo difícil, no esperemos y hablemos de Snowpiercer.

Como toda buena obra ciencia ficción, esta película del director Bong Joon-ho -realizador de The Host- toma una idea de alto concepto -en este caso una nueva era de hielo a nivel mundial que acabó con casi toda la vida en la Tierra, salvo por los ocupantes de un tren en perpetuo movimiento- y la emplea como un lente para mirar desde una perspectiva distinta problemas y aspectos sociales muy reales.

La película transcurre 17 años después de que un intento de combatir el calentamiento global dispersando un químico en la atmósfera terrestre para reducir la temperatura mundial fallara catastróficamente, cubriendo de nieves y hielo el planeta. Los aparentes únicos sobrevivientes de la raza humana se encuentran a bordo de un masivo tren que se mueve eternamente.

Para aquellos adentro, el tren es efectivamente todo el mundo y ellos mismos son un microcosmos de la sociedad humana, desde la pobreza, el hambre y la opresión vivida por aquellos desafortunados ocupantes de los vagones traseros hasta la decadencia y opulencia ostentada por los que viven más cerca del motor, y la violencia con la que estos últimos mantienen en línea a los primeros.

Pero en el fondo del tren una revolución se está planeando, encabezada por Curtis (Chris Evans), quien al ver la oportunidad se lanza a sí mismo junto a sus aliados a una violenta conquista del tren, vagón por vagón.

Al principio, no todo lo que nos muestra el filme tiene mucho sentido: el guión jamás se molesta en explicar exactamente por qué hay una diferencia tan amplia en los modos de vida de los pasajeros de atrás y los de adelante, o por qué los de atrás viven como esclavos oprimidos cuando jamás se los ve utilizados como auténticos esclavos, haciendo labores forzadas o algo por el estilo. Aparte del hecho de sacarles forzosamente un par de niños pequeños, nunca vemos a las autoridades aprovecharse de los ocupantes de los vagones traseros, simplemente teniéndolos allí en la miseria porque sí. Por supuesto, esto no carece de razón y al final todo tiene sentido.

Y eso es lo verdaderamente fascinante: no el giro al final del filme, sino el hecho de que en cierta retorcida forma el razonamiento detrás de las acciones del maniático al frente de todo tienen sentido lógico, al menos a un nivel básico. El guión mira la historia humana y presta de algunos de sus villanos más peligrosos, aquellos que lograron presentarse como lo opuesto, o al menos como el menor de los males, antes de teñir la historia de sangre. El tren es el mundo, sus pasajeros toda la humanidad y sus 17 años de vida en movimiento un equivalente muy resumido de la historia de la especie.

Como personajes en un videojuego, Curtis y los suyos van avanzando por el tren de forma inevitablemente linear y Bong aprovecha para sumergir al espectador en esa acción con toques bizarros que ya se podía ver en The Host. En uno de los momentos más memorables del filme, una sangrienta batalla con hachas y machetes en cámara lenta al estilo 300 se ve abruptamente interrumpida por el Año Nuevo.

En Chris Evans recae ser el protagonista “normal” en medio de un colorido elenco de personajes e inspirados actores que incluye al afamado actor surcoreano Song Kang-ho como el diseñador del sistema de seguridad del tren, de quien los rebeldes dependen para abrir las puertas; figuras como Jamie Bell y la ganadora del Óscar Octavia Spencer del lado de los revolucionarios, con pesos pesados como John Hurt y Ed Harris redondeando el reparto.

La maravillosamente camaleónica Tilda Swinton merece una mención aparte por su interpretación de la fanática pero cobarde ministra Mason, como también cabe destacar el breve pero inolvidable trabajo de Allison Pill como la encargada del vagón escuela, escenario de otro de esos maravillosos momentos de acción surreal que pueblan el filme.

Muchos filmes recientes se han ambientado en parajes post-apocalípticos, pero pocos han aprovechado tan bien, tan completa e inteligentemente, la noción de la humanidad en una situación extrema, la sociedad al borde del abismo, como Snowpiercer.

Se trata de otra declaración irrefutable de que el cine como entretenimiento y como alto valor artístico no son conceptos mutuamente excluyentes.

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SNOWPIERCER

Dirigida por Bong Joon-ho

Escrita por Bong Joon-ho y Kelly Masterson (basada en una novela gráfica de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette)

Producida por Park Chan-wook, Jeong Tae-sung, Lee Tae-hun y Steven Nam

Edición por Steve M. Choe y Kim Changju

Dirección de fotografía por Hong Kyung-pyo

Banda sonora compuesta por Marco Beltrami

Elenco: Chris EvansSong Kang-ho, Tilda Swinton, Ko Ah-sung, Octavia Spencer, Jamie Bell, John Hurt, Ed Harris y Allison Pill

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