Una esperanza para la juventud de Luque

Atravesar el barrio San Carlos un año atrás sin ser víctima de algún “peajero” era casi impensable. Esto cambió significativamente gracias a un proyecto en que participan lugareños con actividades de prevención de la violencia e inserción social.

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Sólo un año atrás, el barrio San Carlos era uno de los peores en cuanto a delincuencia se refiere en la ciudad de Luque. Sin embargo, desde marzo del año pasado se implementó un proyecto denominado “Prevención de la Violencia e Inserción Social”, en que los propios pobladores del barrio conformaron una organización para combatir el delito y la violencia que azotaba el territorio.

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El proyecto se inició a finales del año 2017 y desarrolla una propuesta metodológica de prevención social de la violencia en niños, niñas, adolescentes y jóvenes en situación de riesgo a través de un proceso de integración comunitaria e inserción social.

Entre las actividades implementadas se pueden mencionar acciones orientadas a promover el uso positivo del tiempo libre y la convivencia ciudadana; la nivelación educativa; la prevención del consumo de estupefacientes; la inserción productiva; y la prevención de la violencia intrafamiliar y de género.

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A un año de su implementación, los propios protagonistas cuentan a ABC Color que la diferencia es notable, debido a que las actividades van dirigidas a cambiar las vidas de más de 1.400 lugareños, de los cuales 588 son jóvenes de entre 15 a 29 años.

En principio, ésta era la franja etárea objetivo, ya que de acuerdo con el informe de análisis estadístico “Muertes Violentas en Paraguay 2016”, además de cifras policiales y datos de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), las muertes violentas afectaban principalmente a hombres entre los 18 y 29 años de edad.

Sin embargo, con el proyecto en marcha, pudieron notar que la prevención debía empezar mucho antes, por lo que la iniciativa involucra ahora a los más pequeños e incluso a mujeres en situación vulnerable, según explicó Lourdes Paiva, psicóloga destinada al área de prevención de consumo de estupefacientes, ya que éste es uno de los principales problemas por los que los jóvenes caen en la delincuencia.

“Nuestra lucha más fuerte es contra los vicios”, declara, por su parte, Zulma Arce, quien fue designada presidenta de la Mesa de Seguridad Ciudadana del barrio San Carlos.

El enfoque estratégico de la propuesta parte de la programación de un trabajo sistemático, participativo y progresivo para la construcción de redes locales en torno a distintas problemáticas vinculadas a la seguridad ciudadana. Estas redes se centralizan en dos centros comunitarios “Jekopyty”, para los seis asentamientos que componen el barrio.

El proyecto se realiza con apoyo del Ministerio del Interior (MDI), en representación del Gobierno Nacional, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En el año 2017 fue seleccionada la Fundación CIRD como ejecutora de la iniciativa denominada “Prevención de la Violencia e inserción Social en el barrio San Carlos de la ciudad de Luque”.

El barrio San Carlos, una zona de la compañía Cañada Garay, distante a unos 17 km de Asunción y a unos 2 km del centro de la ciudad de Luque, tiene en su seno a unas 370 familias que suman una población de 1.711 personas de las cuales unas 639 tienen entre 15 a 29 años.

El territorio fue seleccionado por la Municipalidad de Luque y el Ministerio del Interior en razón de datos administrativos relevados de la Policía que indicaban al barrio como una zona de alta incidencia de denuncias vinculadas al delito y a la violencia.

El antecedente inmediato del proceso de prevención de la violencia e inserción social en el barrio mencionado es la Cooperación Técnica (CT) “Apoyo a la Inserción Social de Jóvenes en Riesgo”, implementada por el Gobierno de Paraguay con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La iniciativa está siendo ejecutada por la Fundación CIRD.

“Estamos dando pasos muy buenos porque estamos capacitando a jóvenes que por no tener ningún oficio les es más fácil caer en el vicio”, sostuvo Arce. Son cursos de capacitación con organizaciones como Sinafocal, SNPP, y Kolping. Esta última organización tiene en marcha actualmente un curso para mecánico de moto, cuyos beneficiarios son 26 jóvenes. El año pasado también se impartieron cursos de maquillaje profesional para 56 mujeres que recibieron su certificado y actualmente ejercen el oficio, ya que también se les obsequió un kit para iniciar sus labores.

Explicó que las actividades también incluyen espacios de recreación a través del deporte (fútbol), además de un grupo de teatro, cuya obra comunitaria el año pasado fue declarada de interés cultural por la Municipalidad local.

Adriano Morel (16) es uno de los 26 jóvenes integrantes del grupo de teatro, donde también aprenden a ejecutar instrumentos musicales, según nos cuenta. “En el transcurso del año decidimos crear una obra que represente el barrio, cómo fue creciendo, cómo inició y cómo es en la actualidad”, comentó. Y así fue como lo hicieron, representando la obra en varios espacios públicos de la ciudad y fue lo que les valió el reconocimiento por parte de la cumuna. “Ahora estamos en pausa y estamos 15, pero cuando estamos todos somos 25 más o menos, hay niños más pequeños, no importa la edad. La idea es que no sean apáticos, que con las actividades se distraigan jueguen, que pierdan la timidez”, señala el joven.

En cuanto a lo educativo, existen espacios de refuerzo escolar para ciertas materias, como así también guarderías para los más pequeños, colonia de vacaciones, además de clases de nivelación escolar.

Finalmente, Paiva señaló que como las organizaciones que financian el proyecto deberán retirarse en breve para beneficiar a otros barrios similares. Estas personas necesitan contar con el apoyo de organizaciones o empresas que tengan la capacidad de financiar sus actividades de modo a que las actividades prosigan y que los efectos positivos continúen a largo plazo.