Alan Parker, la versatilidad de un delicado narrador

Dirigió grandísimas películas, como “Midnight Express” (1978), “Mississippi Burning” (1989) o “Fame” (1980), pero a Alan Parker le faltó el Óscar para consagrarse como lo que era, uno de los grandes directores británicos del siglo XX.

El director Alan Parker.
El director Alan Parker.GENTILEZA

MADRID (EFE). Con tan solo 14 filmes en su haber, su carrera en el cine osciló entre grandes dramas y musicales, un género al que se dedicó también realizando vídeos para artistas como Pink Floyd o Madonna. Y en sus películas quedó patente un marcado gusto por la estética, nacido de sus inicios en el mundo de la publicidad, donde realizó más de 500 anuncios para televisión. Esa fue su escuela de cine en una época en la que la industria cinematográfica no atravesaba su mejor momento en Gran Bretaña.

Nacido en Londres en 1944, compatibilizó la publicidad con la BBC, donde fue realizador y guionista. Su primera película fue para la televisión, “The Evacuees” (1975). Ganó un Emmy Internacional y un BAFTA de Televisión, lo que le permitió entrar en el mundo del cine. Su debut cinematográfico fue “Bugsy Malone” (1976), un musical satírico centrado en el nieto de Al Capone, con el que compitió por la Palma de Oro de Cannes.

Su siguiente trabajo en el cine fue el título que marcó su carrera como realizador, la durísima “Midnight Express” (1978), su primera película americana. Basada en la experiencia real de Billy Hayes, el filme cuenta su encarcelamiento en una prisión turca por tráfico de drogas. Con guión de Oliver Stone y sin ahorrar crudeza, la película fue un éxito. Logró dos Óscar (mejor guión y música), además de seis Globos de Oro y tres BAFTA. Y si el giro había sido enorme de Bugsy al expreso, Parker siguió dando muestra de su versatilidad con “Fame” (1980), una película por la que nadie apostó en un primer momento, pero que fue un gran éxito. Dos años después llegarían “Shoot the Moon”, una película injustamente olvidada, con Albert Finney y Diane Keaton como protagonistas, y “Pink Floyd: The Wall”, objeto de culto para los seguidores del grupo y ejemplo de cine al servicio de la música.

Volvió a saltar al drama con “Birdy” (1984), una historia de amistad de dos adolescentes interpretados por Matthew Modine y Nicolas Cage, con la guerra y los problemas mentales como telón de fondo. Narrada con delicadeza, Parker se llevó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.

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“Angel Heart” (1987) fue otra película de éxito, con los actores del momento: Mickey Rourke, Robert de Niro y Lisa Bonet. Todo lo contrario a “Mississippi Burning” (1988), un rotundo alegato contra el racismo, de plena vigencia en la actualidad, que narra con una horrible y tremenda exactitud las actividades del Ku Klux Klan, con un espectacular reparto formado por Gene Hackman, Willem Dafoe y Frances McDormand.

La década de los 80 fue la más fructífera para Parker, que en los 90 solo brilló con los musicales “The Commitments” y “Evita”, que contó con Antonio Banderas en el papel del Che.

“Angela’s Ashes” (1999) y “The Life of David Gale” (2003) cerraron una filmografía corta pero intensa.

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