Eyesight invita a recorrer diversos senderos sonoros

El grupo paraguayo Eyesight volvió al ruedo musical con el disco “Forking Paths”, conformado por ocho temas que son “cada uno como un universo aparte”, al decir de Juan Ramírez Biedermann, conocido como Zethyaz, y quien integra ahora este proyecto junto a Juan Andrés Colmán. El álbum sale 24 años después de su primer material “Shield of Leaves”.

Con esta imagen del videoclip Eyesight promocionó su nuevo sencillo “Daggers into Bells”.
Con esta imagen del videoclip Eyesight promocionó su nuevo sencillo “Daggers into Bells”.Archivo, ABC Color

En 1995 comenzó Eyesight, un proyecto que Zethyaz tenía en paralelo a su banda de heavy metal Sabaoth, y con la que exploraba una línea musical mucho más pesada de lo que buscaba expresar con esta nueva idea. “Yo tenía material que había escrito y que no encajaba dentro de lo que era la estética de Sabaoth, sobre todo de aquel entonces”, recordó el artista, quien en el 95 grabó un demo que por casualidad lo escuchó gente de un sello argentino que editaba a su otra banda.

“En el 96 estábamos en mi casa (con esa gente) y de casualidad le muestro el demo, sin ninguna expectativa, porque era un sello de metal y el primer disco de Eyesight es totalmente acústico, sin batería, con temas ambient, pero les gustó mucho y me dijeron: vamos a firmar un contrato y vamos a publicar un disco. Y era de no creer con lo difícil que ya era para una banda paraguaya publicar un disco más aún de ese género”, rememoró.

Al año siguiente Zethyaz grabó el disco con un colaborador como Fernando “Amberé” Feliciángeli y se publicó bajo el sello Storm Souls que muy poco después se fusionó con otro y pasó a llamarse Ícarus. El disco “se agotó muy rápidamente y nunca más se editó. Se convirtió en una especie de disco misterio, de culto, que todo el mundo buscaba, trataban de grabar en una era preinternet, entonces era muy difícil acceder al material”. Después de eso volvió a Sabaoth “y en 2017 surgió la posibilidad de retomar este proyecto con Juan Andrés Colmán que es mi compañero de banda, y que también había tocado como baterista de Sabaoth en el último disco”, detalló.

Juan Ramírez Biedermann y Juan Andrés Colmán.

El capítulo “Forking Paths”

En concordancia al significado de su nombre en inglés, ya que “Forking Paths” hace alusión a caminos o senderos que se bifurcan, el disco parte por diferentes trayectos sonoros pues en las ocho canciones se puede escuchar desde new wave, synth pop, trip hop hasta música industrial.

Los temas “salieron de una forma muy natural” y “ciertamente el disco tiene muchos estilos de canción a canción, incluso dentro de las mismas canciones, confirmó Zethyaz. “Estamos cómodos en incorporar todo aquello que nos afecte, que nos guste, que nos conmueva, no como algo de mera ocurrencia sino como algo espontáneo. A partir de eso surgieron las canciones, cada una como un universo aparte”, manifestó.

“Lo que la gente va a escuchar son muchísimos elementos, recursos, varios estilos. Pero en general el disco tiene un corpus, se escucha de comienzo a fin, porque de alguna manera somos ‘old school’ y queremos que los discos se escuchen del primer tema al último, así nos criamos y crecimos, entonces pensamos cuando armamos el disco que la gente pueda sentarse a escuchar de inicio a fin”, refirió.

Pero además de lo musical, el disco se ve atravesado por diversas influencias artísticas, como se puede advertir en el video de “Daggers into Bells”.

- El nuevo sencillo tiene referencias artísticas tanto del cine o la pintura ¿Cómo llega todo esto a ustedes?

- Después de grabar la canción y de advertir que iba a ser el sencillo decidimos hacer un videoclip. Nos juntamos con el equipo con el que siempre hacemos trabajos audiovisuales que son Paulo Lezcano y Dani Mora. Yo tenía una idea de incorporar otros elementos y que el video no se resuma solo a una banda tocando, quería incluir los elementos alegóricos que tiene la letra en sí. Contacté con Matías Irala, que es un artista muy notorio que tenemos ahora en el medio y quien maneja una estética importante. Le dije que me encantaba su trabajo aunque él no había participado en videoclips, pero le pregunté si se animaba. Se anotó y fue él el quien concibió lo de las referencias artísticas, y de ahí salen esas reminiscencias a “El séptimo sello”, de Bergman, a lo de Magritte, y finalmente a lo de Thorgerson, con esa silla ardiendo que tiene que ver con el “Wish You Were Here” de Pink Floyd. De alguna manera el video trata de eso, de conmemorar a los artistas del siglo XX que tanto nos influyeron que nos sirvieron como maestros.

- Sabiendo también que sos escritor ¿Cuánto hay de poesía o de la narrativa de los cuentos en su música, ya sea en lo lírico como también en lo conceptual?

- Yo siempre he tratado de que confluyan las distintas disciplinas artísticas, por ejemplo el último disco de Sabaoth es un disco conceptual basado en los poetas malditos, el simbolismo francés, basado en Rimbaud, Mallarmé, Verlaine. Y en este disco si bien no hay una intromisión tan importante de la poesía evidentemente que toda la lírica tiene que ver con esa espontaneidad que suelo usar en poesía. Yo soy narrador, escribo novelas, pero siempre he incursionado en poesía sin publicar y casi siempre voy apuntando eso a la música. “Daggers into Bells” por ejemplo fue escrita durante los primeros meses de encierro y tiene mucho que ver con esa necesidad que tuvimos, creo que todos, de acudir al arte, a los libros, a los discos, al cine, para aliviar un poco esa situación en la que estuvimos. La canción trata de eso y por eso esas referencias al videoclip.

- De hecho siempre hubo como una mirada hacia lo poético ya sea desde el metal de los 80/90 que se hacía aquí.

- Sí, el heavy metal siempre estuvo muy vinculado con la literatura, y es quizás uno de los géneros que más se vinculó. Desde bandas muy tradicionales como Iron Maiden que hablaba sobre Coleridge o Edgar Allan Poe, y hay otras bandas que se refieren a Lovecraft. Incluso es recurrente la utilización de elementos de Tolkien en bandas de heavy metal. Siempre ha acudido mucho a la literatura y de alguna manera nosotros también hicimos eso, tratar de que las letras tengan una relevancia y de que no sean un mero relleno para completar alguna canción. Siempre, en todo momento, tratamos que la letra deje su impronta y que la gente que pueda escucharla se sienta conmovida con eso.

- Recuerdo que con Sabaoth en 2019 lanzaron el vinilo de “Southern Twilight” en el marco de un acto muy emotivo donde también hubo reencuentros ¿Qué encontrás de noble de aquellas épocas que quizás ahora no haya, y viceversa, qué hay de positivo ahora que antes no había?

- La verdad que es difícil decirlo porque cada uno vive su época. Nosotros empezamos la banda siendo chicos que teníamos 16 a 17 años y habíamos vivido de una manera absolutamente intensa. Por ejemplo ensayábamos entre 6 y 7 días a la semana, a veces todos los días, entonces era una vorágine de creación, de composición, de salir a tocar, de viajar, era otro mundo, un mundo muy distinto. Pero también hay que contextuar lo que es el mundo pos-dictadura. Nosotros empezamos un par de años después de caída de la dictadura y un par de años después de entrar a la adolescencia, entonces era una Asunción en donde se vivía una libertad y unas ganas de vivir, explorar, experimentar. Hoy estamos en otro contexto absolutamente distinto por diversas razones. Pero en aquella época en la música se vivía esa necesidad de liberarse de todo, de explorar todo, incluso de excederse en todo, porque se habían vivido años muy difíciles en el Paraguay, entonces uno por ejemplo podría encontrar un concierto donde podía tocar una banda de black metal como Sabaoth, pero antes tocaba una banda de rock e incluso antes tocaba una banda de punk, y no había ningún problema y la gente iba a todos los conciertos. No quiero caer en un romanticismo pero era como una gran fiesta. Hoy creo que no existe eso en cómo está planteada la escena musical, fuera de la pandemia lógicamente, y eso se extraña un poco, esa manera de vivir un poco más eufórica y hasta incluso desenfrenada de la música.

Lo que existe ahora que no había antes es una profesionalidad mucho mayor y más recursos, infraestructura, posibilidades de trabajar mejor como banda. Nosotros antes no teníamos tanto equipamiento, tanta experiencia, no había tanta gente trabajando en el medio y eso hacía que todo sea mucho más difícil, pero cada época o cada generación tiene sus pro y sus contras, no se puede estar con la idea que todo pasado fue mejor.

- Hablando de la actualidad ¿Cómo se llevan con todo lo que es streaming?

- De hecho teníamos la idea de publicar en streaming y en vinilo pero la cuestión del vinilo está muy complicado con la pandemia, las fábricas están con una capacidad de producción muy limitada, comprometida con solo grandes sellos y no tuvimos suerte hasta ahora. En cuanto al streaming es una realidad, uno no puede cerrar los ojos y dar la espalda a la realidad. A mí no me gusta el streaming partiendo de la base de que suena mal, o sea, uno toma un esfuerzo increíble para grabar algo y termina escuchando en un MP3. La calidad del sonido es bastante inferior a lo que uno produce y empezando por ahí me parece que no responde a las expectativas. Lo segundo es que obviamente no reditúa ningún tipo de regalías, es muy difícil que un artista se sienta correspondido con lo que genera. Finalmente se presenta una situación muy compleja en el sentido de que así como hay una facilidad para acceder a cualquier tipo de discos también hay una catarata de información, de lanzamientos, que hace que la visibilidad de un artista emergente o de un país sin mucho mercado como el nuestro sea mucho más compleja. Es una realidad por eso publicamos en streaming. Pero no nos queda otra, yo me subo al auto y la radio ya ni tiene más el CD player. Escucho streaming todo el día, no se puede negar. Por otro lado hay un gran revival en el tema vinilos por eso estamos tratando de apostar a eso.

- En una época donde también vivimos como una expansión de géneros y casi como un dominio más de lo latino ¿En qué sitio creés que estén ahora estos géneros como lo que hacen con Eyesight o incluso el metal de donde venís?

- En un contexto de música masiva creo que estamos totalmente fuera de lugar. En los 90 el heavy metal con el disco negro de Metallica, “Countdown to Extinction” de Megadeth, Pantera, incluso bandas de grunge que sonaban bastante pesadas como Alice in Chains, Soundgarden, con el hard rock y el rock, estuvieron en lo más alto de la industria. Hoy la industria pasa por otro lado y la música que hacemos está fuera de ese target de lo que busca. Pero mayormente no es ninguna novedad para nosotros y casi nunca hemos hecho música muy apetecible para las masas, pero finalmente uno al ser artista tiene que hacer lo que le nace, lo que siente y de alguna manera tratamos de ser fieles a eso.

- ¿Cuál es el nuevo camino de Eyesight?

- Ya estamos trabajando en el segundo disco. Este casi teníamos terminado el año pasado y cayó la pandemia, no supimos qué hacer y de a poquito volvimos. Tenemos muchas canciones nuevas y no queremos que pase mucho tiempo para que publiquemos el segundo. Queremos que salga en el primer trimestre del año que viene, y apenas se pueda vamos a hacer algún concierto en vivo. Estamos tratando de tener una presentación bastante interesante, trabajar mucho con las imágenes, con un equipo de amigos que colaboran, tienen grandes ideas y mucho talento. No creo que Eyesight toque muchas veces pero las veces que toque queremos que sean conciertos que valgan la pena.

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