Doña Marciana Rojas, ceramista pionera

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El miércoles 27 falleció a los 89 años la ceramista Marciana Rojas, creadora de la gallinita Picha'i, hace más de cinco décadas. Ella vivía en Itá, su pueblo natal, y su obra tuvo reconocimiento internacional.

Nació en 1928. Al quedar viuda y con ocho hijos a quienes mantener, peregrinó hasta el santuario de la Virgen de Caacupé, a quien pidió bendición y fuerza para enfrentar la dura situación que se presentaba en su vida. Luego del peregrinaje, una noche soñó que debía realizar innovaciones en las figuras que daba forma con el barro y se le ocurrió diseñar una gallina “picha’ĩ”, es decir,  con el plumaje enrulado. Inmediatamente puso en práctica su inspiración, modelando un florero con forma de gallina, en la manera que había soñado, pintándola en blanco y negro. Estas piezas gustaron mucho y fueron muy aceptadas tanto dentro como fuera del país, como la “gallinita de la suerte”: el negro que trae el dinero y el blanco para el amor.

"Ella inició el grupo de grandes ceramistas reconocidas por la potencia y la singularidad de su trabajo, continuadoras de las tantas alfareras que, desde tiempos precoloniales, reinventan el mundo con las razones elementales, indispensables, del barro y el fuego", expresó el Museo del Barro a través de un mensaje subido a la cuenta de Facebook de la institución.

Rojas pertenecía a una familia de alfareros, aprendió desde niña a darles forma a jarras, cántaros y platos, entre otras figuras.

"Soñé que estaba haciendo una gallina, me veía moldeándola y poniéndole las plumitas. La llamé ‘gallinita de la suerte’, porque fue la Virgen quien me dio”, había dicho en una entrevista a este diario la artesana que creó un estilo que fue reproducido por artesanos de otras ciudades.

Toda su familia aprendió la técnica y la ayudaba en la confección de las piezas. “Modelar con la arcilla me dio muchas satisfacciones. Pude educar a mis hijos gracias a este trabajo, que fue lo que le pedí a la Virgen. Casi no entré en la escuela y quise que mis hijos pudieran estudiar. La Virgen me cumplió“, había dicho Marciana en una oportunidad a este diario con la humildad que la caracterizaba.