La película brasileña Aún estoy aquí (“Still Here”) se alzó con el galardón a la Mejor Película Internacional en la 97.ª edición de los Premios Oscar, un triunfo que ha llenado de orgullo a Brasil y ha puesto en alto la calidad del cine del país.
Dirigida por Walter Salles, este drama histórico narra la conmovedora historia de una mujer que enfrenta la desaparición forzada de un miembro de su familia durante la dictadura militar brasileña. La obra se impuso a otras destacadas producciones de Europa, como Flow (Letonia), Emilia Pérez (Francia), La chica de la aguja (Dinamarca) y The Seed of the Sacred Fig (Alemania), destacándose por su poder narrativo y su enfoque en la lucha contra el autoritarismo.
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En respuesta al triunfo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, felicitó al equipo de Aún estoy aquí, expresando su satisfacción por este importante logro en la historia del cine brasileño. “Hoy es un día para sentirse aún más orgulloso de ser brasileño. Orgullosos de nuestro cine, de nuestros artistas y, sobre todo, de nuestra democracia”, destacó Lula, quien estuvo acompañado de su esposa, Janja, mientras seguían la ceremonia en vivo. El mandatario también reconoció el trabajo excepcional de los actores Fernanda Torres, Fernanda Montenegro y Selton Mello, así como de todos los miembros del equipo de producción que hicieron posible esta obra maestra.
El presidente cerró su mensaje con un rotundo: “¡Felicidades! Viva el cine brasileño, ¡viva Aún estoy aquí!” Este Oscar no solo es un reconocimiento al talento y esfuerzo de la industria cinematográfica de Brasil, sino también un recordatorio de la importancia de la memoria histórica y la resistencia en tiempos de autoritarismo. Aún estoy aquí se ha convertido, sin duda, en un hito cultural que no solo resalta la lucha por la justicia, sino que también lleva al cine brasileño a nuevas alturas en el escenario global.
