Desde este viernes 26 de abril empiezan a regir los nuevos precios para las distintas salas de cine del país, con un incremento de 5.000 guaraníes. Los boletos quedarían, así, en G. 20.000 y, para las películas en 3D, en G. 40.000.
En una comparativa con precios de países del Mercosur, la cifra local convierte a los complejos de cine locales en los más costosos. El precio se acerca más a los costos de los boletos en Chile, donde las funciones en 2D cuestan unos G. 33.600; y para las películas 3D, G. 38.500.
La decisión de los empresarios generó un descontento generalizado en el público que acostumbre a asistir a las salas.
Ana Careaga, fotógrafa y estudiante de cine, razonó que es un abuso a los aficionados que desean apreciar una película en todo su esplendor. “Es un retroceso, es algo que limita el arte en lugar de fomentarlo, porque para producciones nacionales también tendría un impacto negativo. La gente se lo pensaría dos veces para ir al cine. En lugar de ser una opción accesible, ahora se está volviendo un lujo casi prohibitivo”, afirmó.
El guionista y realizador Eduardo Subeldía lamentó la noticia, pero reconoció el esfuerzo de los empresarios. “Es una mala noticia; ir al cine es toda una experiencia, pero también es cierto que cuesta mucho mantener un cine. Yo creo que son conscientes los empresarios de que están pateando su olla, pero por lo visto no cierran los números (…). El negocio del cine, así como está, va a terminar. Posiblemente los streamings sean la opción de la gente, por conveniencia económica por sobre todo y la calidad de imagen, que mejora cada día”.
El realizador y productor Tavo Mancuello opinó: “Su excusa para subir el precio es la misma por la que la gente dejará de asistir: es muy fácil conseguir un televisor HD ahora. Con esto lo que va a pasar es que aumentará la demanda en los videoclubs, y la gente irá a ver las películas en sus casas”.
Emmanuel Báez, editor de contenidos de Cinefiloz.com, expresó: “La razón por la suba de precios siempre ha sido la tecnología y el mantenimiento de los equipos de las salas de cine. Sin embargo, los dueños de los cines siguen olvidando que la experiencia no depende solamente de los equipos, sino de otros factores como la atención, el servicio, el ambiente. Estos factores han sido descuidados bastante en los últimos años y no habría descontento general si trabajaran también en mejorar estos aspectos y pensaran un poco más como cinéfilos y un poco menos como empresarios”.
Los usuarios de los cines encontraron en las redes sociales el escenario perfecto para hacer conocer su indignación.
Derlis Gavilán comentó: “El cine se convirtió en un lujo, no un entretenimiento”.
Aníbal Caballero escribió: “Ahora que la gente por fin volvió a los cines tras la recesión, estos genios suben los precios. La gente va a volver a las descargas masivas de internet. Que luego no se pongan a llorar estos empresarios”.
Le Arteta se lamentó: “¡Qué vergüenza! Ahora hasta ir al cine va ser difícil con ese sueldo mínimo miserable que hay en el país. ¡Qué lamentable!”.
“Dejás de irte con tu familia a cinco estrenos y ya podés comprar un proyector de 2500 lumens para tu casa... ¡y bueh!”, escribió Frank Olmedo.
Quike Aquino hizo una comparación con el visionado de películas en la casa, alquilando una película: “G. 7.000, el alquiler de un DVD original + G. 3.000 pororó. Sí pagaría 40.000 por ir al cine…”.
Juan Stumpfs reflexionó: “¡Qué falta de seriedad! Van a ir a la quiebra, porque nadie va a pagar… Imaginate: ir con tu novia, dos tickets más el combo: son más de G. 100.000. ¡Una locura es!”.
Miguel Villalba comentó: “Ojalá que si, así como suben los precios de los cines, también mejoren los asientos y la proyección sea más nítida; además el sonido mejore. ¡Estoy hablando de todos los cines del Paraguay, y no de uno solo!”.
“¿Por qué Paraguay tiene que tener el cine más caro, si es el país más pobre del Mercosur? Así lo único que van a conseguir es fomentar la piratería”, reflexionó Kivy Monzón.
Rommy Caballero opinó: “El cine es una forma de entretenimiento sano y se debería fomentarlo con mejores propuestas y precios accesibles, y no elevando por las nubes los costos”.
Ángel Morínigo señaló: “Los empresarios de las salas de cines deberían buscar alternativas para ganar dinero y no justamente subiendo el precio de la entrada, que es la forma más fácil de ahuyentar a los clientes”.
Zenoura expresó: “Este cambio drástico a mí, por ejemplo, no me va a mover un pelo para levantarme e ir al cine... fácilmente espero el estreno en DVD o compro de Amazon (bajar películas o series, ya ni bajo porque me estresa mi señal de Internet)”.
Víctor Hugo Morel escribió: “¿Cuándo van a aprender que es el volumen lo que mueve los negocios, y no aumentar el precio a las pocas personas que van?”.
