Peter Handke quita hierro a su vieja idea de “abolir el Nobel”

VIENE. El escritor austríaco Peter Handke, ganador del premio Nobel de Literatura 2019, ha quitado hierro a unas palabras que pronunció hace unos años, en las que abogaba por “abolir el premio Nobel” de Literatura.

El escritor austriaco Peter Handke posa en su casa de Chaville, en el suburbio de París. Es el ganador del Premio Nobel de Literatura 2019.
El escritor austriaco Peter Handke posa en su casa de Chaville, en el suburbio de París. Es el ganador del Premio Nobel de Literatura 2019.ALAIN JOCARD

“Todo eso son profundos juegos mentales, pero nunca he tenido un pensamiento serio al respecto”, asegura el escritor residente en Francia en declaraciones a la agencia de noticias austríaca APA. Ahora admite que sintió gran alegría, sin ocultar cierta ambivalencia en su postura: “Es como si un foco de luz ilumina lo que hiciste (en el pasado). Incluso aunque sea engañoso: es un tipo de iluminación que solo puede ser bienvenida y tienes que estar agradecido”.

Para Handke, el premio Nobel, aunque no deja de ser “un asunto muy ambiguo y un eterno dilema”, es también una forma de resaltar el valor de la buena literatura. “Siento que soy un lector o tal vez incluso un escritor de lo que Goethe llamó literatura universal. Si el comité Nobel ha decidido de esa forma, no va por mal camino para que la literatura universal signifique algo”, comentó.

El escritor relata que la Academia Sueca le dio la noticia al mediodía cuando estaba a punto de salir para una caminata y que, tras recibir la llamada telefónica y enterarse de que él era el ganador 2019, se decidió por no cambiar planes y hacer lo que había planeado: salir a pasear por el bosque.

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“El teléfono sonó a las doce en punto y pensé que era un abogado estadounidense con el que voy a encontrarme en La Haya. Me quería ir. Me alegré. Pero después me fui”, explica. El novelista, que vive a las afueras de París, estuvo cuatro horas caminando, una de sus grandes pasiones, y cuando regresó se encontró a los periodistas a las puertas del jardín de su vivienda.

“Ahora soy, de una forma extraña, una figura pública. No puedo decir que lo disfrute, la mayoría de las preguntas (de la prensa) no me divierten. Pero intento poner buena cara”, expone. El escritor asegura que acudirá a recoger el Nobel a Estocolmo el 10 de diciembre si la salud se lo permite. Handke asegura que irá a cenar con su esposa a un pequeño restaurante de la localidad de Chaville para celebrar el premio.

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