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La decisión de Ana Banks: la valentía hecha teatro

Este artículo tiene 5 años de antigüedad
Ana Banks en "Mi decisión".
Ana Banks en "Mi decisión".Dani González

Ana Rosa Guggiari Banks desgrana la historia de su vida en “Mi decisión”. Una obra con dramaturgia de Nataly Valenzuela, quien comparte la dirección con Ever Enciso. La puesta se despide con funciones este viernes 10, sábado 11 y domingo 13 a las 20:00 en la Sala La Correa (Gral. Díaz 1163 c/ Hernandarias).

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Aún no se va el 2021 pero el unipersonal “Mi decisión” es la clase magistral de teatro del año. Ana Rosa Guggiari Banks, más conocida en el mundo artístico como Ana Banks, nos muestra su vulnerabilidad y fragilidad detrás de capas y capas de corteza que la vida curtió.

En un escenario pequeño y con escenografía minimalista ella hace que todo sea grande, como el temple y carácter que muchas veces debió sacar a relucir ante las adversidades que le tocó enfrentar. Con una actuación como la que ella ofrece en “Mi decisión”, donde no solo se interpreta a sí misma sino también a sus padres, es imposible que otra cosa te distraiga, porque su presencia es magnética.

La hija del reconocido escultor Hermann Guggiari y Deidamia Banks, ambos ya fallecidos, es la única mujer entre sus seis hermanos varones. Desde una perspectiva muy íntima y personal, en la puesta ella va relatando los acontecimientos que le marcaron desde su infancia, que significó para ella un camino repleto de descubrimientos y desafíos, muchos de ellos dolorosos, pero que al final sirvieron para forjar su perseverancia.

Ana subraya también que la espiritualidad fue y sigue siendo para ella un gran sostén en los momentos más decisivos de su vida. “Soy una lesbiana católica”, ironiza y toda la sala ríe a carcajadas, para luego virar a una seria reflexión cuando observa los prejuicios que tiene la sociedad sobre las decisiones que uno toma en la vida o sobre el transtorno bipolar que padeció y que es una realidad que muchos padecen.

No es una mera muestra de activismo ni de oda a la esperanza cliché, porque su vida fue dura. Es más bien un testimonio como el de muchas otras vidas que pasaron por esto y quizás no pudieron contarlo así de libres a los cuatro vientos. Ana tiene la suerte de encontrar en el teatro un refugio donde puede mostrarse como lo que es: un ser humano que abraza las debilidades para hallar en ellas la valentía de ser quien decidió ser en una sociedad donde, lastimosamente, imperan la maldad, la hipocresía y las injusticias.

La obra es un también un tour de force de expresión corporal, ya que la actriz utiliza cada parte de su cuerpo para transmitirnos las historias. En un solo cuerpo podemos ver a Ana la niña, a la adolescente, a la adulta, y eso se logra gracias a una excelente guía, en este caso de Sergio Núñez. Asimismo, una vez más es exquisito el trabajo de Martín Pizzichini en el diseño y operación de las luces, que juegan un rol importante para llevar a la gente a introducirse en diferentes climas emocionales. A eso se suma la música original compuesta por Rolfi Gómez, que halló los claroscuros tonales perfectos para acompañar este viaje de sentimientos.

El vestuario y los elementos escenográficos, planteados por Carmen González, fueron los justos para configurar a la Ana Banks que todos conocen de la vida artística, para que se muestre tal cual sin querer aparentar. El tambor fue uno de los elementos más simbólicos porque fue su compañero para animarse a participar de una marcha feminista o también marcó con golpes para que sintamos el poder de cada transición en su vida.

En casi una hora de unipersonal, la autobiografía teatral de Ana Banks nos sirve también para mirarnos y cuestionarnos si estamos realmente viviendo y luchando por nuestras convicciones, así como ella lo hizo, y para decirnos que no importa en qué momento tomemos “la decisión”, si hay amor a nuestro alrededor, podemos lanzarnos al vacío pues siempre habrá manos que no nos soltarán.

La producción general es de Kamanga Pro, a cargo de Nadia Capdevila, quien también realizó el maquillaje para escena. Entradas anticipadas a G. 50.000 y en puerta a G. 60.000. Para conseguir las anticipadas se debe escribir al (0994) 356983.

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