En un auténtico clima de fiesta metalera, la banda argentina liderada por Walter Giardino (guitarra), Adrián Barilari (voz), Guillermo Sánchez (bajo), Danilo Moschen (teclados) y Fernando Scarcella (batería), regresó al Paraguay en una noche de sábado a la que no le faltó nada.
Los músicos, con el power metal como bandera, interpretaron sus éxitos del épico LP "Magos, Espadas y Rosas", material que les daría un reconocimiento desmesurado en la escena metalera de Latinoamérica y el mundo.
Minutos después de las 23:00 irrumpían en el escenario con el cálido recibimiento de los seguidores, que se agolparon a la discoteca Vulcan (Sacramento c/ Mcal. López), no precisamente para bailar, sino para disfrutar del regreso de la banda, que se producía cuatro años después, tras presentarse el 6 de Octubre de 2007 en el Polideportivo Sol de América de Asunción.
Con los acordes de "El reino olvidado", "Diario de una sombra" y "Solo para amarte", ya dejaban en evidencia la solidez y vigencia de la banda. Con un Barilari que saltaba y recorría el escenario, el músico saludaba a su público: "¡Arriba todo el mundo! Bienvenidos a este show de Paraguay. Estamos muy felices de volver a Paraguay. ¡Gracias por acompañarnos!".
Con la aclamada "71-06 (endorfina)" cantada por todos , "Aún estás en mis sueños" que despertó euforia en los solos del virtuoso guitarrista y "Ángeles de acero", Barilari aprovechó la ocasión para recordar el épico LP, a ya 20 años de su lanzamiento. "20 años de aquel disco que nos abrió las puertas de Latinoamérica y el mundo", decía.
Entonces iniciaba "La leyenda del hada y el mago", provocando aplausos y emociones en el público; así como la infaltable "Mujer amante", que desató claras emociones en las diferentes generaciones presentes.
"El beso de la bruja" y "Haz tu jugada" seguían el ritmo de la noche del heavy metal. "¡Arriba Paraguay!", exclamó el vocalista, mientras destacaba con alegría una bandera que levantaban los fans.
En algún punto de la noche, los músicos se vieron obligados a cortar por varios minutos el recital. "Problemas de guitarra", aclararía después el vocalista.
Tras el regreso al escenario, la noche seguiría con canciones como "Aún estás en mis sueños", "La leyenda del hada y del mago", "Cuando la luz oscurece", "El círculo de fuego", entre otras.
Con una dinámica participación entre el público y los músicos a través de juegos de voces; además de la perfección del sonido tan característico de la banda, no hay dudas de que cada músico se sabe lucir desde su lugar, a partir de un prominente talento.
Con éxitos como "Abrazando al Rock and Roll", "Bajo el poder del sol" (con versos en off), "La llave de la puerta secreta" y "Chico callejero", el público paraguayo ardía en su perfecto descontrol en la línea del heavy y el más duro Rock and Roll.
Con "Guerrero del arcoíris" la noche llegaba a su fin; mientras Barilari enunciaba un "¡Gracias, Asunción!", en clave de despedida.
Rata Blanca es, sin dudas, una banda que derrocha potencia, épica tanto en estética como en lírica y, a fin de cuentas, en su sonido esencial más puro.
"Veinte años no es nada", cantaba un Gardel inmortal. En algún punto, los Rata Blanca parecen darle razón. Porque en veinte años la potencia sigue intacta, como en cada delineado arreglo, como en cada solo de guitarra.
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